Temperamento colérico – “Hagamos las cosas a mi manera”

DESCRIPCIÓN GENERAL
Una persona de temperamento colérico reacciona frente a los estímulos fuerte y fácilmente. La impresión causada dura mucho tiempo. Este tipo de temperamento hace grandes santos o grandes pecadores. Es uno de los temperamentos extrovertidos.

BUENAS CUALIDADES
Las buenas cualidades del temperamento colérico incluyen: mucha energía, actividad extrema, profunda inteligencia, voluntad fuerte y resuelta, capacidad de concentración, constancia, nobleza y mente abierta. Las personas coléricas tienden a ser más prácticas y más inclinadas a trabajar que a pensar. No pueden estar sin hacer nada y siempre están buscando nuevos proyectos que llevar a cabo. Tan pronto como se les confía un trabajo o una tarea, se ponen a hacerlo. Este es el tipo de temperamento que forma grandes líderes, especialmente en el área de gobierno y de la administración.
Las personas de temperamento colérico no dejan para mañana lo que pueden hacer hoy, de hecho, algunas veces intentan hacer hoy lo que deberían dejar para otra ocasión. Son rápidos en resolver problemas o dificultades que puedan aparecer, incluso pueden enfadarse e impacientarse. Sin embargo, si aprenden a superar estas tendencias, acaban poseyendo una ternura y dulzura verdaderamente admirables.

DEBILIDADES
Las principales debilidades del temperamento colérico incluyen: testarudez, dureza, insensibilidad, orgullo y enfado. Pueden volverse violentos, arrogantes y crueles si se les contradice; a menos que trabajen duro para moderar estas inclinaciones practicando las virtudes cristianas. Pueden alimentar el odio y la venganza en sus corazones si son traicionados, y se vuelven ambiciosos con facilidad, buscando su propia gloria. Algunas veces se muestran insensibles a los sentimientos de los demás, teniendo falta de delicadeza en las relaciones humanas. Como son tan activos, su entusiasmo puede hacer que ignoren a los demás, haciéndoles parecer egoístas. Sus pasiones son movidas fácilmente y pueden llegar a ser tan fuertes que se las contagian a los que son más sensibles. No es raro que pierdan la paciencia con aquellos a los que consideran con menos talento, siendo fríos e indiferentes con ellos. Si una persona colérica elige el camino del mal, hay muy poco que se pueda hacer para frenar aquello que han decidido hacer.

CÓMO LUCHAR
Si la persona colérica consigue controlar y guiar sus energías, pueden llegar a ser individuos increíbles. Si se lanzan hacia la santidad, pueden alcanzar lo más alto de la perfección con relativa facilidad. Las tareas más difíciles pueden ser rápidamente resueltas cuando se dejan en sus manos y no pararán hasta que hayan alcanzado la meta.
Cultivar la humildad de corazón es la clave para conquistar este temperamento, de la misma forma que practicando la compasión hacia los más débiles y menos inteligentes. Tienen que aprender a no humillar a los demás y tener cuidado de no mostrar su superioridad. Necesitarán trabajar duro y luchar para no hacer de ellos mismos el centro, de tal forma que puedan mostrar un amor generoso hacia todos y tratar a los demás con mansedumbre y comprensión.


SANTOS CON TEMPERAMENTO COLÉRICO
Los santos que poseen un temperamento colérico son numerosos, pero mencionaremos a San Pablo, San Jerónimo, San Ignacio de Loyola y San Francisco de Sales.

RESUMEN
Las personas con temperamento colérico reaccionan fácil y fuertemente a las cosas, y la impresión dura por mucho tiempo. Es el temperamento que produce grandes santos o grandes pecadores.

Buenas cualidades:
    •    Gran energía y actividad
    •    Inteligencia aguda
    •    Voluntad fuerte y resuelta
    •    Gran capacidad de concentración
    •    Constancia, magnanimidad y apertura

Defectos:
 
   •    Dureza
    •    Testarudez
    •    Insensibilidad
    •    Enfado
    •    Orgullo


Qué hacer:
Intenta controlar y guiar tus energías.
Trabaja el autodominio, desconfía de tu primera inclinación y no actúes con demasiada rapidez.
Cultiva la humildad de corazón, sé compasivo con los débiles, no humilles o avergüences a otros.
Aprende a no ser el centro del mundo y muestra un amor generoso hacia los demás.