El trabajo conjunto de las facultades

Nuestras facultades, la inteligencia y la voluntad actúan siempre juntas:

- La inteligencia hace que el hombre descubra un bien (algo bueno o que parece bueno).

- La voluntad mueve al hombre para que busque y consiga ese bien descubierto por la inteligencia.

La libertad permite al hombre decidir si se mueve o no se mueve con su voluntad para alcanzar el bien que ha descubierto la inteligencia, pues hay que tener presente que la voluntad del ser humano, como es libre, puede elegir actuar en contra de algunos datos ofrecidos por la inteligencia. Así, por ejemplo, ¿no hemos bebido agua alguna vez sin la seguridad de que sea potable al estar presionados por una fuerte sed? ¿O no hemos renunciado a un dinero que nos atraía para fines razonables, para dárselo a quien lo necesitaba?

Aclaremos la actuación conjunta de esas tres facultades.

Imaginemos que uno de ustedes, paseando por la calle, ve a una muchacha muy hermosa. La observa y descubre que parece una chica simpática y decente.
La inteligencia descubre un bien.

Al descubrir a esa joven como posible bien, siente deseos de conocerla mejor.
La voluntad quiere conseguir ese bien.

Duda un momento, pero al final se acerca a ella y la invita a tomar un helado.
La libertad decide alcanzar ese bien.

¿Sabes cuál es uno de los actos libres más bellos e importantes que se nos ha dado en la religión católica? El "sí" de la Virgen María, el "sí" con el que aceptó ser la Madre de Cristo y, por lo tanto, colaborar en la salvación de todos los hombres. Dios siempre ha respetado la voluntad libre de la persona humana. La Virgen María hubiera podido decir que "no" aceptaba y rechazar así ser la Madre de nuestro Salvador. Entonces... ¡Jesucristo no hubiera nacido!