Libertad

La libertad es la capacidad que tiene el hombre para actuar o no actuar, para hacer eso o aquello, de acuerdo con su inteligencia y voluntad.

Es la capacidad que tiene el hombre para escoger, para decidir entre dos o más bienes. Al ser el hombre libre, se convierte en responsable de sus acciones; es decir, él tiene que responder por lo que hace o dice, y se le pueden pedir cuentas de lo que hace o dice. A un animal no se le puede exigir lo mismo. Un lobo, por ejemplo, no se da cuenta de lo que hace cuando mata una oveja, simplemente tiene hambre y actúa. En cambio, el hombre puede tener hambre y escoger libremente comer o no comer.

Y volvemos a lo mismo... Así como hay verdades y Verdades, y así como hay quereres y Quereres, también hay decisiones y Decisiones...

Por ejemplo: no me afectará en nada si decidí libremente ponerme la camisa blanca en lugar de la azul para venir a esta reunión, pero puedo "dar al traste" toda mi vida si decido libremente casarme con la persona equivocada, y puedo estropear toda mi eternidad si decido libremente buscar el mal en lugar del bien...

Una decisión importante tomada "sin pensar", "al aventón", al "a ver qué sale", nos puede acarrear muchos problemas en esta vida y en la futura. Una decisión importante necesita que se piense bien y que sea revisado lo que la voluntad quiere.

Podemos hablar de tres áreas en las que actúa la libertad del hombre:

a) Libertad física o de movimiento. Es la libertad para moverse de un lugar a otro. Te puedes cambiar de silla, levantarte e ir y venir por todo el salón, puedes rascarte la cabeza o mantener cruzados los brazos. No hay nada ni nadie que te lo impida. Tienes libertad física.

b) Libertad de acción. Es la libertad de querer o elegir cualquier cosa o acto. Puedes, saliendo de aquí, decidir comprarte un dulce, o puedes ahorrar ese dinero para los utensilios de la escuela. Puedes despedirte de nosotros o salir en silencio. Puedes...

c) Libertad moral. Es la que elige entre el bien y el mal. Por ejemplo: decidí no tomar más alcohol, porque quiero dejar de sentirme mal y de hacer daño a mi familia.

Pero, la libertad no es "hacer lo que uno quiera", porque existen leyes (naturales y humanas) que deben respetarse para poder vivir en paz con nosotros mismos y con todos los demás.

Imagínense qué sucedería si tratáramos de no respetar la ley natural de la gravedad (que es la que hace que se caigan los objetos), y nos lanzáramos desde un quinto piso. ¡Moriríamos estrellados contra el suelo!

De la misma manera, imagínense que no quisiéramos obedecer las leyes humanas del respeto a la propiedad privada... Yo, por lo pronto, agarraría la pluma de este señor y me quedaría con la camisa de este otro, y con los zapatos de aquél, "porque me gustan". ¡La vida en comunidad sería un desastre!

Por lo tanto, aunque seamos libres, totalmente libres, esto no nos da el derecho de hacer cuanto nos venga en gana.

El papa Juan Pablo II, en el "Mensaje a los universitarios" que pronunció en Méjico en enero de 1979, exhortó a todos los jóvenes del mundo: "Haced buen uso de vuestra libertad, para que, con base en la verdad, podáis lograr realmente cosas buenas".