Conócete a ti mismo

 Muchas veces se oye decir: "Año nuevo, vida nueva", pero ¿por qué siempre estamos comenzando de nuevo? ¿Por qué siempre terminamos cayendo en las mismas cosas? Si siempre estamos empezando de nuevo, es probable que estemos haciendo algo mal... ¿No?

En mi casa teníamos el problema de que siempre se rompía la plancha. O se calentaba demasiado, o salía un líquido oxidado que manchaba la ropa, o simplemente no se encendía. Y siempre terminábamos comprando una nueva. . . Y cada vez decíamos que íbamos a tener más cuidado, que no íbamos a romper la nueva. . . Y ¿qué pasaba? Pues, lo mismo. Pero, ¿qué es lo que estábamos haciendo mal? ¿Cómo es posible que rompiésemos todas?

Hasta que, un día, alguien tuvo la gran idea de leer el manual de instrucciones. . . ¡Claro! ¿Quién sabrá mejor cómo funciona algo que la persona que lo fabricó? Para poder usar bien la pancha, para saber lo que debes hacer o no con ella, tienes que saber primero lo que PUEDE hacer y las capacidades que tiene.

Y lo mismo pasa con nosotros. . .

Muchas veces no tenemos tiempo de ponernos a reflexionar en lo que somos y tenemos, pero es importante hacerlo de vez en cuando, pues, si no conocemos los dones que Dios nos ha dado, ¿cómo vamos a poder usarlos, aprovecharlos y, entonces, vivir mejor?
 Tenemos que conocer todo lo que Dios nos ha dado como personas, para poder aprovecharlo fructuosamente.

 Dios dio a la persona humana dos facultades que lo hacen semejante a Él y superior al resto de las criaturas: inteligencia y voluntad. También le dio la libertad y la capacidad de amar.

Vamos a tratar sobre estos temas en los siguientes artículos. . .