Vive tu vida

“Donde las necesidades del mundo y tus talentos se cruzan, allí está tu vocación” (Aristóteles).

“Todos tenemos una vocación. Creemos que Dios nos ha puesto en esta vida para cumplir una misión especial que nadie más puede cumplir” (San Francisco de Sales).

¿Qué vas a hacer con tu vida? ¿Cuáles son tus planes? ¿Alguna vez has pensado en rendirte totalmente a la existencia de Cristo? Dios llama a cada uno de manera distinta. Algunas de sus llamadas son las mismas para todos, mientras que otras son específicas.

La primera llamada que Dios hace es la misma para todos: nos llama a la VIDA. Todos estamos en esta vida porque Dios lo ha querido así. Nadie sobra. Nadie está aquí por casualidad. Dios ha pensado en ti y te ha hecho nacer, porque quiere algo de ti.

La segunda llamada que Dios nos hace es a alcanzar la SANTIDAD. Dios quiere que todos los hombres sean santos y que lleguen al conocimiento de la verdad. Ser santo no es otra cosa que ir al cielo al final de tu vida terrena, y para eso tienes que actuar de tal manera en esta vida que puedas alcanzar la meta que Dios quiere para ti. La llamada a la santidad es para toda la humanidad y, en particular, para todos los cristianos. No es un privilegio solo para algunos. No es solo para aquellos que se sienten superhéroes. Es una llamada para todos los bautizados y Dios, con su gracia, nos ayuda a alcanzarla.

La tercera llamada es una llamada particular. Dios llama a cada uno a ser santo en un camino concreto. Es la VOCACIÓN específica que Dios quiere para cada uno de nosotros.  Para ir al cielo, para ser santo, Dios tiene un camino, un plan de vida, una vocación. Descubrir mi vocación es fundamental en esta vida, para cumplir con el plan que Dios ha pensado para mí desde toda la eternidad; es el camino marcado para mí, para que pueda ser el santo que Dios quiere que sea y para que llegue al cielo de la manera más rápida y perfecta, y con la que doy más gloria a Dios.

Durante la juventud, es importante que te preguntes o, mejor aún, que preguntes a Dios, que es el que te ha creado: ¿Cuál es el plan que has pensado para mí? ¿Cuál es mi camino, mi llamada particular, mi vocación específica para poder llegar al cielo? ¿Cuál es la misión que quieres que cumpla en la tierra y con la cual puedo llenarme como persona?

¿A qué te está llamando el Señor? Muchos jóvenes tienen miedo de preguntarle a Dios que es  lo que quiere de ellos, porque tienen miedo de que Él pueda pedir algo mayor de lo que creen que son capaces de dar o porque no coincide con sus propios planes. En esto es fundamental tener una actitud de generosidad y estar abierto a la voluntad de Dios,  a darlo todo, que es lo característico de la juventud.

¿Cómo puedo saber lo que Dios quiere para mi vida? Él quiere revelarte lo que espera de ti, y te lo hará ver si tienes la disposición de cumplir su voluntad.

1) Desea escucharle
2) Di a Dios que ansías cumplir su voluntad
3) Prepárate para oír su respuesta
4) Aprende a reconocer la voz de Jesús a través de los acontecimientos, de otras personas, en las Escrituras, etc.

Y luego, una vez que sabemos cuál es la voluntad de Dios para nosotros, debemos ACTUAR, confiando en él.

Preguntas para reflexionar:

1. ¿He pensado alguna vez en mi vocación? ¿Creo que Dios tiene pensada una misión o vocación concreta para mí?
2. ¿Tengo miedo de preguntar a Dios cuál es su voluntad para mí? Si es así, ¿por qué?
3. ¿He pensado alguna vez que la única manera de encontrar el verdadero sentido de mi vida es preguntarle a Aquel que me creó?
4. ¿He caído en la cuenta de que mis deseos personales pueden o no coincidir con la voluntad de Dios para mí? ¿Creo que Dios quiere arruinar mi vida o pienso que realmente Él es el único que me puede dar la alegría que ansía mi corazón?
5. ¿Cuáles son los deberes que tengo actualmente en mi vida? ¿Me doy cuenta de que al cumplir con lo que tengo que hacer estoy realizando mi vocación?