Castidad - pureza - modestia

“Un corazón puro es un corazón libre. Un corazón libre puede amar a Cristo con un amor indiviso y casto, convencido de que nada ni nadie podrá separarle de su amor. Pureza, castidad y virginidad crearon una belleza especial en María, que llamó la atención de Dios. Él mostró su gran amor por el mundo al darle a Jesús a ella” - Madre Teresa (Santa Teresa de Calcuta).

Explicación:

Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Dios vive en nosotros y quiere vivir en nuestro corazón. Por ello debemos tratar de mantenerlo limpio, para que el Señor quiera vivir en él. Desde el día en que fuimos bautizados, nuestro cuerpo se ha convertido en un tabernáculo, porque Dios mora en él, y no podemos profanarlo.
La pureza es la virtud que nos permite respetar el orden establecido por Dios en cuanto al placer que acompaña al surgimiento de nueva vida.

Es una virtud sumamente positiva, y no la suma de un montón de cosas que “no puedes hacer” (como no ver esto, no hacer esto, no pensar esto…). Al contrario, es la afirmación del amor.

La castidad cristiana requiere superar el egocentrismo. Es la habilidad de sacrificarse por el bien de otros. Es la nobleza y la lealtad al servicio del amor.

Es una gran victoria de los jóvenes antes del matrimonio. El que no vive de esta manera, en realidad, vive un fracaso, porque no ha sido capaz de controlarse a sí mismo. No es el rechazo de la sexualidad; es, por el contrario, la mejor preparación para la vida matrimonial, porque te entrenas para ser generoso, para cumplir tus deberes, y ser dueño de ti mismo. El que no es capaz de dominarse a sí mismo en el noviazgo, lo encontrará igual de difícil en el matrimonio.
Esta virtud construye el carácter y lo fortalece. Produce paz, equilibrio y armonía interior. Purifica el amor y lo eleva. Es causa de alegría, física y moral, de buen aprovechamiento en el deporte y en los estudios, y es una preparación para el amor verdadero.

Toda persona está llamada a vivir la pureza, sin importar cuál sea su estado de vida (casados, consagrados, solteros).
Para triunfar en esta virtud y no dejarte vencer por la impureza en tus pensamientos y acciones, debes amar mucho a Dios y ser valiente. El pecado de impureza destruye el tesoro que Dios ha dado al hombre. El amor de Dios es la gran razón por la que un cristiano vive en castidad.

Las causas que llevan a pecar en esta materia son muchas. Las más obvias son las siguientes:
-    Ociosidad: fuente y origen de muchos vicios.
-    Pornografía: mirar revistas obscenas, películas, espectáculos, etc., o cosas que despiertan la concupiscencia.
-    Malas amistades.
-    Bailes inapropiados.
-    Ir a ciertas piscinas o playas.
-    La moda.
-    Un trato demasiado familiar con el sexo opuesto.

Estas son ocasiones de pecado que normalmente llevan a cometer pecados graves en esta materia. Tienes la importante obligación de evitar cualquier cosa que pueda ser considerada directamente como provocativa: ciertos programas de televisión o películas con escenas inapropiadas, etc.

MANERAS DE DEFENDERLA:

Vías sobrenaturales:
1. Confesión  frecuente y recibir la comunión. Esto purifica el alma y la fortalece contra la tentación. Es bueno confesarse con el mismo confesor, si es posible. Sin estas ayudas es prácticamente imposible vivir en castidad.
2. Recurso frecuente de la oración. El hombre por sí solo no puede hacer nada. Por ello que necesita la ayuda de Dios. Necesita rezar y pedir a Dios la fuerza para vencer la tentación.
3. Devoción a la Virgen María. Ella es el modelo de esta virtud. Ella es Inmaculada. Es bueno rezar tres avemarías antes de dormir, reza el “bendita sea tu pureza”.
4. Mortificación. Ayuda el ofrecer pequeños sacrificios para fortalecer la voluntad y crecer en gracia. La persona que cede en todo capricho o gusto, especialmente lo referente al cuerpo, no tendrá la fuerza necesaria cuando lleguen las tentaciones.

Vías prácticas:
1. Vigila tus miradas. Estamos moralmente obligados a desviar la mirada de las cosas que puedan despertar la sensualidad (películas, revistas, algunas miradas…). Es importante huir de las ocasiones que pueden llevarme fácilmente a pecar gravemente
2. Templanza en el comer y beber.
3. Modestia: esto significa aplicar la virtud de la prudencia en la castidad. La modestia puede ser practicada en tus conversaciones, bromas, en tu forma de vestir, en tus miradas… respetando tu propio cuerpo y el de los demás. En medio de un mundo que apenas puede distinguir entre lo que está bien y lo que está mal, los jóvenes deben volver al verdadero sentido de su dignidad personal.
4. Evitar la ociosidad, que es la “madre” de todos los vicios
5. Huir de las ocasiones de pecado. Tienes que ser más valiente para huir de las ocasiones de pecado que para quedarte en ellas
6. Práctica de deportes. La actividad física es una excelente forma práctica de quemar energía extra que de otro modo se podría usar mal.

Definiciones importantes:
Castidad: integración lograda de la sexualidad en la persona y, por ello, de la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual (CIC nº 2337). Permite amar con un corazón recto e indiviso (CIC nº 2520).
Pureza: exige el pudor. Este es parte integrante de la templanza. La Iglesia habla de pureza de corazón, pureza de intención y pureza de la mirada interior y exterior (CIC nº 2520).
Modestia: la decencia, el saludable sentido de vergüenza, preserva la intimidad de la persona. Designa el rechazo a mostrar lo que debe permanecer velado. Está ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos en conformidad con la dignidad de las personas y con la relación que existe entre ellas. (CIC nº 2521).