2 pasos hacia la valentía

El coraje o la valentía es una virtud que nos prepara para afrontar dificultades, peligros y obstáculos por los que tenemos que pasar en la vida. Nos ayuda a combatir los temores que experimentamos. La característica distintiva que hace del acto de la valentía un acto virtuoso, y no simplemente una expresión de tener “muchas agallas”, es que el acto debe realizarse en defensa de algo superior o de alguien, en busca de un bien mayor.

Tienes que aprender a ser valiente contigo mismo antes de poder realizar un gran acto de valentía con los demás. Los dos primeros  pasos para crecer en la virtud de la valentía comienzan dentro de ti mismo."

1) Haz un buen examen de conciencia
Hay que ser muy valiente para repasar el día y reconocer tus faltas y fallos, llamando a los pecados por su nombre y sin tratar de excusarlos. De esta manera, puedes sobreponerte al temor de enfrentar la verdad de tus faltas y hacer resoluciones para trabajarte en distintos aspectos de tu vida que necesiten mejorar. Hacer un buen examen de conciencia puede llevarte unos diez minutos al día. Aunque te pone ante la verdad de tus fallos, es la clave para la santidad.

2) Confiesa tus pecados a un sacerdote
Ahora que has enfrentado el temor de reconocer tus propios pecados, puedes vencer el miedo de confesarlos a otro. Sin embargo, este otro no es simplemente otra persona, sino que es el sacerdote, que actúa en “persona Christi” y es un instrumento de la misericordia de Dios y de su perdón.

Muchas veces, el miedo que experimentamos es el resultado de nuestro propio orgullo, pero esto se resolverá fácilmente si pones en práctica de forma habitual estos dos pasos. El resultado será un crecimiento, no solo en la virtud de la valentía, sino también en la humildad y en la constancia.