Clave para vivir la virtud

La virtud está en el punto medio, en el centro entre los dos extremos. Una persona valiente sabe cuándo debe actuar y lo hace sin miedo, pero con prudencia, buscando el bien de los demás. No es cobarde ni demasiado arriesgada. Hay una clave para vivir la virtud.

La clave para vivir y adquirir realmente las virtudes es el amor. El amor debe ser la base de nuestro deseo. Si no lo es, viviremos las virtudes como un desarrollo humano. Y son más que eso. Son herramientas que nos ayudan a crecer en la unión con los demás y con Dios.

Solo el amor puede movernos a examinarnos sin miedo y a reconocer nuestros vicios y pecados para trabajar en ellos y superarlos. Y buscamos superar nuestros vicios y pecados, ya que sabemos que es un bien necesario para servir y amar mejor a los demás y a Dios. Ya ves que la virtud es mucho más que esforzarse por ser buena persona.

Si quieres conseguir cualquier virtud, el primer paso es olvidarte de ti mismo. Debes poner tu mente y tu corazón en ayudar y servir a los demás. Como resultado, cuando sirves al prójimo, sirves a Dios.

Así que, cuando trabajes por conseguir una virtud, no pidas al Señor solamente que te ayude a obtener esta virtud. Pídele también que llene tu corazón de amor por Él y por el prójimo. Y, con este amor, recibirás el deseo de vivir las virtudes.