La importancia del orden

Cuando somos niños no apreciamos el orden porque no tenemos responsabilidades. El orden nos ayuda a ejecutar tareas, crear rutina y garantizar la productividad. Estas son cosas de las que no nos tenemos que preocupar cuando somos jóvenes. Sin embargo, a lo largo del campamento Scout, las responsabilidades recaían sobre nosotros, como chicos de dieciséis años que éramos. Y sucedió que, si yo no cocinaba mi comida al fuego, no comía; si no organizaba mis cosas, no iba a poder funcionar cuando hubiera alguna urgencia; si no tenía cuidado usando las herramientas y me hacía daño, me convertiría en un obstáculo para mi patrulla y sería incapaz de cumplir con mis deberes. Tener amistad con mis compañeros Scout se convirtió en una preocupación para mí también: era importante tirar de mí mismo, mostrar mi cariño de la forma que pudiera y ser un apoyo para los otros a pesar de mi francés (estaríais sorprendidos de lo mucho que se puede comunicar a través de la agitación de brazos, sonidos y mimos).

Con esta nueva responsabilidad, la preocupación por los demás y por el bien común, empecé a ver la importancia del orden. Descubrí que sin orden nuestras vidas son lentas y decepcionantemente improductivas. Los hombres se benefician del orden por la ridícula tendencia a buscar constantemente la comodidad, el placer, lo fácil. En el Génesis vemos cómo el hombre y la mujer tienen diferentes tendencias hacia diferentes pecados. En el jardín del Edén, vemos que Adán da paso al placer de sus apetitos más bajos comiendo la fruta cuando le dijeron que le iba a dar poder y capacidad de ver bien en el mal. También, cuando Adán se encuentra con Dios, elige el placer de que en él no recaiga la responsabilidad de sus actos y señala primero a Eva.

Ser hedonista es tener falta de voluntad para dejar de lado el placer de uno con el fin de perseguir lo que es difícil. La pereza es parecida pero con una cierta diferencia. La pereza es la aversión a lo que cuesta, sin embargo, el hedonismo es estar apegado al placer. Creo que es importante que las personas se den cuenta de estas tendencias y las sepan afrontar. Aquí es donde entra en juego el orden. El orden es el medio para alcanzar los objetivos de manera eficiente y un medio para abordar nuestra naturaleza desordenada. Ser ordenados, organizados, sistemáticos y disciplinados nos enseña el ascetismo y nos hace hombres que no están paralizados por sus pasiones y que pueden esforzarse y alcanzar la grandeza. Cristo murió por su Esposa, la Iglesia, nosotros estamos llamados a morir a nosotros mismos, a nuestros deseos, y adquirir la verdadera libertad.

Personalmente, me parece que llevar a cabo un plan bien estructurado y marcar las cosas que se van cumpliendo es bastante satisfactorio y espero que podáis tener esta misma satisfacción en Cristo.

«El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí; contra tales cosas no hay ley» (Gálatas 5, 22-23).


Dominic Taffee bio

Me llamo Dominic Taffe, tengo veinte años y actualmente estoy dando un año en “Holy Family Mission” Glencomeragh, Waterford, Irlanda. Nací en Inglaterra, pero crecí en Tipperary, Irlanda. Cuando tenía alrededor de trece años, empecé a desarrollar una extraña obsesión por quemar palos, atar láminas de plástico a troncos y cortar plantas… recuerdo estar horas mirando vídeos en Youtube sobre técnicas de camping, supervivencia y caza. Creo que recibí la gracia de asombro en la presencia de Dios a través de mi Confirmación, empecé a ver a Dios en la naturaleza que me rodeaba. De todos modos, este interés me llevó a un intenso campamento scout en Francia por dos semanas con Scouts d’Europe, donde mi hermano y yo fuimos probados física y mentalmente, y salimos espiritualmente fortalecidos de la experiencia.