¿Por qué hay tantas vírgenes si María es solo una?

La Virgen María es una sola: es la Madre de Jesús, que aparece en los Evangelios. Lo que sucede es que hay distintas advocaciones, es decir, diferentes modos de llamarla. Los diversos nombres y las distintas imágenes aluden a las diversas circunstancias o misterios de su vida, como: la Anunciación, la Asunción, la Inmaculada Concepción, etc.

También hay nombres que se refieren a los lugares en los que se celebra su culto. Por ejemplo, Fátima (Portugal) o Lourdes (Francia). Otras advocaciones populares de la Virgen son: María Auxiliadora, Nuestra Señora del Carmen, la Virgen de la Medalla Milagrosa o la Virgen del Rosario.

Del mismo modo, también hay muchas advocaciones o nombres para referirnos a Jesús, y eso no significa que haya muchos o distintos Jesús. Por ejemplo, el Buen Pastor (Jn. 10, 11), Cristo, el Hijo de Dios (Mt. 16, 16), el Cordero de Dios (Jn. 1, 29), el Rey de Reyes (Apo. 19, 16), etc.

Por tanto, lo correcto no es hablar de vírgenes, sino de advocaciones de la Virgen. Lo que sucede es que la Virgen María se ha aparecido muchas veces y de distintas maneras, porque ella busca la manera de ser entendida por aquellos que la ven y escuchan, es decir, se adapta a la cultura en la cual se manifiesta. Así, por ejemplo, la Virgen de Guadalupe, que se apareció en Méjico al indio san Juan Diego, iba vestida como las princesas indígenas del pueblo mejicano. De este modo, nos enseña que, siendo Madre de Dios, es también madre de todos. Es como tú, que no te vistes siempre igual, sino que, dependiendo de la ocasión, buscas la ropa adecuada.

Las advocaciones de la Virgen María son una piadosa costumbre cristiana que manifiesta el cariño maternal que ella tiene por todos los pueblos de la Tierra, pero es necesario conocer su verdadero sentido, evitando las supersticiones y la confusión.

Respuesta dada por el Padre P. José Javier, SHM