¿Cómo sabes que Dios te habla?

Es evidente que Dios está vivo y ha querido manifestarse a los hombres para que podamos conocerlo. Él habla de muchas maneras con los hombres. Nos habla en la Sagrada Escritura, que es su Palabra viva, sobre todo en los Evangelios que recogen las palabras, milagros, vida y muerte de Jesús. Pero la Sagrada Escritura no podemos interpretarla a nuestro gusto o capricho, sino como la entiende la Iglesia a través de su Magisterio. La Iglesia tiene la asistencia del Espíritu Santo para interpretar la Escritura en su sentido verdadero.

Dios nos habla a través de la naturaleza, en cuanto que es creación suya. Es un “libro“ en el que nosotros podemos “leer“ a Dios. Se conoce al autor por sus obras.

Dios nos habla también por medio de la Iglesia, en la liturgia, en la predicación de los sacerdotes.

Un medio muy común que Dios utiliza para hablarnos es nuestra conciencia. Todo el mundo tiene la experiencia de “sentir“ la voz de Dios que habla al corazón aprobando o reprobando nuestras acciones. Se sabe que esa “voz“ que resuena en el santuario de nuestra interioridad no es nuestra. Pero debemos formar bien nuestra conciencia, porque a base de no escuchar la voz de Dios, podemos terminar por hacernos sordos a sus llamadas. La conciencia no es la que decide si algo está bien o está mal, sino que la conciencia debe aprender lo que está bien y lo que está mal, para poder juzgar sobre las propias acciones y tomar las decisiones correctas.

Es cierto que podemos “oír“ otras voces en nuestro corazón: la voz de nuestro egoísmo, la voz del mundo que nos seduce con sus modos y criterios, la voz del demonio que “ronda como león rugiente buscando a quién devorar“. ¿Cómo distinguir unas de otras? Para no dejarse engañar y no confundir la voz de Dios con mis propios deseos o con la voz del mundo, ayuda mucho tener un consejero, guía o director espiritual que pueda ayudarnos a reconocer la voz de Dios, a discernir lo que viene de Él.

Como criterio general, la voz de Dios nunca nos pide hacer algo malo, siempre nos conduce hacia un bien mayor, a amarle más a Él y a nuestros hermanos. Lo que Jesús nos ha dicho en los Evangelios es su Palabra segura. Dios no puede decirnos nada que sea contrario a lo que Él mismo ya nos ha dicho y nos dejado por escrito. Dios no puede pedirnos que hagamos algo contra los mandamientos que nos ha dado.

Para reconocer la voz de Dios, es bueno invocar mucho al Espíritu Santo, pedir su ayuda y su luz. Y cuando haya duda, consultar a un sacerdote, a una religiosa o a alguna persona que tenga buena formación en la fe.

Respuesta dada por el Padre Félix López, S.H.M.


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