¿Halloween es malo?

Para muchos de nosotros, disfrazarnos y recoger algunas golosinas no suena mal. Pero… ¿cómo podemos ser tan indiferentes y no cuestionarnos lo que vivimos?

Halloween es un práctica habitual, pero ¿sabemos lo que es?

Esta tradición viene de los celtas (es decir, ingleses, escoces, galos, franaceses del norte e irlandeses) con raíces paganas de muchos años atrás. Esta tradición empezó al final del tiempo de las cosechas y consistía en la creencia de que los espíritus de los muertos volverían a la tierra a visitar a los vivos. Los creyentes de esta tradición pagana dejaban comida en la puerta para los buenos espíritus y se disfrazaban para espantar a los malos espíritus.

Entonces, ¿Halloween es malo? Pues depende de cómo lo celebres y en lo que te enfoques.
El 31 de octubre, la Iglesia Católica celebra la víspera de Todos los Santos, que es la noche anterior al día de todos los Santos, para honrar a aquellos que sabemos que llegaron al cielo. Y celebramos el día de los Fieles Difuntos el 2 de noviembre, que nos da la oportunidad de rezar por las almas de todos los que han fallecido.

El día de Todos los Santos se celebraba originalmente el 13 de mayo en 609 d.C. Sin embargo, el Papa Gregorio III lo trasladó al 1 de noviembre, para animar al pueblo a reconocer a los santos y rezar por las almas del purgatorio, en lugar de participar en tradiciones paganas. En el siglo IX, el papa Gregorio IV hizo este cambio oficial para la Iglesia.
Muchos de nosotros celebramos Halloween porque pensamos que es divertido. ¿Qué es divertirse? Escuché a un sacerdote decir que muchos jóvenes disfrutan de hacer cosas tontas, innecesarias y sin sentido, y esto es divertirse para ellos. ¿Es eso lo que queremos? ¿O esperamos algo que de sentido a nuestra vida?

Ponte en esta situación: estás en tu colegio católico y es la fiesta de Halloween. Todos están disfrazados, incluido tú. Hay diversos disfraces: hadas, brujas, incluso te encontrarás quizás con disfraces tan peculiares como un lápiz o una cortina… Realmente no te importa esto; es divertido, sin ninguna mala intención. Imagina que en tu cole o instituto usáis normalmente uniforme, y tú piensas que todos van a ir ese día disfrazados, excepto una chica que va con el uniforme, y mientras la miras te llenas de curiosidad y te preguntas por qué no se ha disfrazado. Entonces te acercas y le preguntas el porqué, y ella responde: “¡Soy cristiana y en mi fe no celebramos esto!”.

Si realmente tienes ganas de disfrazarte, disfrázate de un santo y se un testigo. O simplemente no te disfraces y da testimonio como aquella chica.

El día de Todos los Santos es un día genial para aprovechar y aprender más sobre esta gente maravillosa que ha hecho verdaderamente la voluntad de Dios, y para reconocer que también hay muchos que no son conocidos en la tierra, pero que ahora están ya con Dios. Estas personas fueron capaces de recibir el amor de Dios y difundirlo. Y el día de los Fieles Difuntos nos recuerda que debemos rezar por los que no tienen quién rece por ellos y darnos cuenta de la bendición que hemos recibido al tener tiempo aún, tiempo para amar, tiempo para llegar a Dios.

Es tiempo también de que nos cuestionemos sobre nuestro objetivo en la vida. ¿Realmente espero llegar al cielo? Esto es algo muy serio y solo podemos responder con honestidad. Nosotros, al fin y al cabo, somos los que decidimos ¿Qué vamos a escoger?

Sé firme en tu decisión.