Crecimiento (1ª parte)

Querido apóstol:          

A medida que el apóstol se va acercando más a su Divino Maestro, aceptará las cruces, las pruebas, la contradicciones, las humillaciones, los sufrimientos, las pérdidas de bienes e incluso la muerte de los seres queridos, de diferente manera que al principio de su conversión.

Irá creciendo en caridad día a día. Aunque su amor sea probado y las consolaciones y el emborrachamiento que sentía al principio desaparezcan y su Maestro lo lleve por caminos difíciles, no dará mucha importancia a eso, porque pensará: ¡en reparación de mis pecados y los del mundo entero, ningún sacrificio es grande!

Con las gracias de unión con Dios y alimentándose de la Eucaristía, su amor crecerá sin parar, y esto se manifestará en su generosidad, sacrificio y abandono en Dios. Se manifestará en el darse totalmente a los demás y en el impulso interior a buscar almas para acercarlas a Cristo, sin preocuparse de sí mismo ni de las dificultades.

"Los que en él confían entenderán la verdad y los que son fieles permanecerán junto a Él en el amor, porque la gracia y la misericordia son para sus santos, y su visita, para sus elegidos" (Sab. 3, 1-9).