¿Pruebas Brutales?

El apóstol debe decir: En medio de mis pruebas más íntimas y brutales, en la parte más profunda de mi alma hay una alegría que, aunque mis sentimientos no la acompañen, está allí y vive, y a pesar de las agonías que podría estar pasando, no la cambiaría por todas las alegrías humanas en este mundo.

Sta. Teresa de Ávila también lo pone muy sencillamente. Ella dijo: Mi alma es como el océano. Durante una tormenta terrible, las aguas del superficie están turbulentas y cortadas, pero en las profundidades del océano, al suelo del océano, hay tranquilidad y paz.

Solo un amor ardiente que nunca puede ser destrozada, puede llenar nuestra existencia con luz, porque amor posee el secreto de expandir nuestro corazón hasta en medio de los sufrimientos más fuertes y las dificultades más sobrecogedores.