El parque de atracciones

Hace dos meses que fui a una excursión con el instituto al parque de atracciones y, la verdad, fue una gran decepción. Yo tenía mucha ilusión por ir, pues solo había ido una vez de muy pequeña y quería vivir esa supuesta adrenalina de película.

Digo que fue una gran decepción, pero también fue una gran gracia de Dios, porque fue como si me dijese en cada atracción que me montaba: «Ves que esto no te llena verdad, pues nada en el mundo lo hará, Yo soy el único que puede llenar tu corazón». Y es que cada vez que salía de una atracción todo el mundo parecía que lo había vivido con todas sus fuerzas mientras que yo experimentaba un vacío terrible y una tristeza inmensa, tanto que la excursión que iba a ser la «excursión del año» se convirtió en una pesadilla. 

En esta misma excursión sentí que Jesús me decía otra cosa, esto fue durante una atracción, creo que se llama «El péndulo». Justo antes de subirnos un chico de mi curso nos enseñó la noticia de que una chica había muerto en la atracción y yo no le di mucha importancia pero en el fondo me empezó a entrar miedo. Empezó la atracción y en el rato que duró, hubo una paz en mí muy grande porque era como si el Señor me dijese que Él siempre estaría conmigo y que Él me protegía pasara lo que pasase; este fue el único consuelo del día.

Y es que en mi vida yo he ido buscando llenar mi corazón con el peligro, con la adrenalina, con la locura, con lo exótico… Con muchas cosas en general, y que Él me dijera eso, fue una respuesta a mi búsqueda constante de saciarme. Él de repente paró de un plumazo todas mis inquietudes y también me hizo recordarle en cada momento, pues ni siquiera había pensado en Él, solo pensé en que iba a pasármelo bien y punto, sin tener en cuenta a nadie y mucho menos a Dios.

¡¡¡¡ Para que veáis qué bueno es el Señor y qué paciencia tiene con nosotros!!!! Esta semana te propongo que le invites a todos tus planes, que le digas: «Ven, Jesús, a mi clase de historia o ven a mi quedada con mis amigos o ven conmigo al partido que tengo el sábado…» ¡Que Dios os bendiga, sed santos y rezad por mí!


Gemma

Me llamo Gemma. Conocí al Hogar en Garabandal en el verano de 2014 y, sin ninguna duda, el Hogar es lo mejor que me ha pasado nunca. La valentía, la firmeza y la alegría que encuentro en el Hogar no la he encontrado en ningún otro lugar: ni en clases de teatro, ni en quedadas, ni en deportes, ni en campamentos de día, ni en conciertos, ni en las  fiestas de mi pueblo…
Además, me ha enseñado y me enseña a acercarme más a Dios; y es que, lo único que nos hace felices, bueno, el Único que nos hace felices es Él. En el Hogar he encontrado mi sitio y mi verdadera familia; espero que vosotros también la encontréis. Rezad por mí, que yo rezo por vosotros.