¿Cómo se hace para llegar a la fe?

 «Me has salvado de mí mismo...».

«¡Que alguien me salve! No me importa cómo lo hagas, simplemente sálvame».

A menudo me sorprende escuchar frases como estas en las canciones. Incluso en un mundo que se gloría en su superficialidad, todavía se puede oír la necesidad y el anhelo de ayuda del corazón humano: no todo es como debiera ser. Ni siquiera puede llegar a ser como me gustaría. «Necesito a alguien que me salve de mí mismo».

Pero, ¿dónde puedo ir? ¿Dónde puedes ir que no te encuentres contigo mismo? Hemos llegado al punto en el que nos damos cuenta de que no somos tan autosuficientes como dicen que somos. La vida en sí misma no tiene todas las respuestas. Otros pueden—y deben—ayudarme, pero sólo hasta cierto punto. ¿Dónde puedo ir? ¿Dónde puedo encontrar a alguien que me salve, que me ayude, que me eleve?

¿Has pensado alguna vez en preguntarle a Dios? Puedes encontrarle en tu corazón. De hecho, «la conciencia del hombre es su intimidad más secreta y su santuario. Ahí se encuentra a solas con Dios, cuya voz resuena en lo profundo» (Gaudium et Spes, 16). Su voz está allí, ¿puedes oírla?

¿Cómo puedes saber que es su voz? Para construir tu vida necesitas algo firme sobre lo que construir. Una vez vi una casa edificada a las riberas del río y la gente con la que estaba me contó que el terreno de debajo de la casa iba poco a poco desintegrándose y destrozándose, como consecuencia del agua que se iba filtrando y que en unos 10 años la casa probablemente no se sostendría más. No construyas tu vida de ese modo; no confundas energías, encantamientos y supersticiones, con la voz de Dios. Acude al único que puede darte las respuestas. ¿Y cómo puedes encontrarle? En la Biblia, en las palabras que nos ha dejado y en su Iglesia, la estructura que Él ha edificado para nosotros.

«El amor no huye. El amor no se esconde... El amor nunca te falla». Y Dios es amor. Dios es el único que nunca puede fallarte, pase lo que pase; el único que decidió que existieses; que estará contigo, que siempre ha estado contigo.