El cuadrado de la libertad

Hace muchas primaveras, en un nido de cuyas ramillas no quiero acordarme, nació un pequeño pollo de águila Harris (especie rapaz de vuelo bajo), con un intenso interés por volar y así descubrir la magnificencia del paisaje que rodeaba su ser. Dejándose guiar por sus apetencias, saltó del nido y cayó en medio del peligroso mundo del cual no tenía conciencia por la comodidad y protección que su nido le había ofrecido durante su vida. Al poco tiempo de caminar, en su ingenuidad de falsa libertad, cayó en la trampa de un niño que, al verlo piar, sintió un sabor agridulce en su alma. Por un lado, había atrapado un polluelo que quedaría genial en su solitaria habitación, pero por otro sentía lástima por este. Finalmente decidió alimentarlo y ponerlo en libertad cuando fuese capaz de mantener el vuelo. Así lo hizo, y al observar la libertad que mostraba el águila en cada movimiento de sus alas, abundó en él una paz interior que le suscitó una libertad mayor que la del propio pájaro. 

Buena historia para representar el verdadero significado de la libertad.

Todos buscamos la mayor libertad posible para ser felices, pero a menudo, tenemos una representación del concepto de libertad incompleto o erróneo, desde una libertad de hacer «lo que me da la gana» hasta una representación en nuestras cabecitas de ¡¿Una estatua con una antorcha?! Creo que ni una ni otra es muy completa. 

Así como un cuadrado tiene cuatro lados, también se podría decir que la libertad se constituye por cuatro tipos o sentidos (de ahí el título), que con un poco de imaginación se ven en la historieta anterior. 

Ese interés que tenía el polluelo por descubrir, se refiere a la libertad fundamental, que tiende a buscar la belleza y el bien: como ver un atardecer, un acto generoso de otro o incluso un monumento, como la estatua de la libertad. 

La jaula que le iba a encerrar, se puede referir a la libertad social, es decir, ser libre en el estado social. Por ejemplo, carecerían de ella los esclavos o los encarcelados. 

A su vez, el guiarse por sus apetencias (por «lo que le da la gana»), se denomina libre albedrío, que es el sentido de libertad más notable en la sociedad actual. El problema es que el libre albedrío no siempre nos hace libres. Al dejarte llevar solo por lo que te apetece puedes caer en el vicio, dejar de ser libre y convertirte en un esclavo de ese vicio. 

Aquí sigue la libertad moral que es la libertad que se siente al hacer algo bueno, y ayuda, por tanto, a ver mejor la elección en el libre albedrío. Esta es la libertad que siente el niño de la historia al soltar al pajarillo. El niño siente libertad no solo por ver al pajarillo libre, sino, sobre todo, por haber actuado bien de acuerdo a su conciencia. ¿Cómo habría sido más libre: dejándose llevar por lo que quería (tener al pajarillo en su ventana) o actuando bien (dejándolo libre)? 

Así pues, para ser realmente libre, es necesario hacer buen uso del cuadrado de la libertad, que no solo se refiere a una libertad exterior (no ser esclavo, hacer lo que yo quiera), sino, sobre todo, a nuestra libertad interior (no estar atado a un vicio interior), que se consigue por medio del correcto uso de la libertad fundamental y más aún de la moral. 

Con el buen uso de este cuadrado de la libertad nos sentiremos más libres o mejor dicho, conseguiremos una libertad al cuadrado.


Javier Samino

Me llamo Javier Samino, soy de Toledo y soy un joven entusiasta del Hogar de la Madre. Nací en una familia católica de “mucho cuidao”, soy la cuarta “pieza” de seis hermanos. La verdad es que “mola mogollón” poder disfrutar tanto con ellos.
Desde que nací, Nuestra Madre me ha ido guiando y, aunque yo no quisiera hacer caso, siempre tenía a mis padres ahí, para darme un par de «collejas» y así espabilar un poco.
Gracias al esfuerzo suyo y a la misericordia de Dios, siempre que he tropezado –que no han sido pocas veces – he tenido un motivo para levantarme, y como soy un “debilucho” y solo no puedo, pues ya se anticipaba mi Mami, la Virgen, para sacarme adelante; y aquí seguimos en la lucha, gracias a Ella.