Apego al móvil

¿Alguna vez has…

  • Visto a una persona teniendo una conversación con otra por mensaje cuando estaban una al lado de la otra?
  • Ido en un metro o autobús lleno de gente con los ojos pegados a las pantallas de sus móviles?
  • Enviado un mensaje a alguien que estaba en la habitación de al lado porque te daba pereza caminar hasta allí para hablar con ellos?
  • Te has hundido al darte cuenta de que te habías dejado el móvil en casa?

Estas pueden parecer situaciones comunes ahora debido a que el uso de los móviles ha impregnado nuestra sociedad, pero están bastante lejos de la normalidad. Intenta responder a las siguientes preguntas para ver si estás apegado a tu móvil:

1. ¿Vas instintivamente a buscar tu teléfono cuando no tienes nada que hacer?

   (1) Nunca   (2) Raramente    (3) De vez en cuando     (4) Frecuentemente
 
2.  ¿Miras tu teléfono cada 10 minutos (o menos)? 

    (1) Nunca   (2) Raramente    (3) De vez en cuando     (4) Frecuentemente
 
3.  ¿Crees que el teléfono te distrae de prestar atención a los demás cuanto intentan hablar contigo? 

    (1) Nunca   (2) Raramente    (3) De vez en cuando     (4) Frecuentemente
 
4. ¿Podrías pasar un día sin el teléfono? 

   (1) Nunca   (2) Raramente    (3) De vez en cuando     (4) Frecuentemente
 
5. ¿Usas tu móvil en la iglesia (para razones que no tienen que ver con la misa)?
   (1) Nunca   (2) Raramente    (3) De vez en cuando     (4) Frecuentemente
 
Suma los números de cada una de las opciones que has seleccionado y revisa el resultado:
5-10: no tienes mucho apego a tu teléfono. Sigue así y continúa rezando para obtener la gracia de permanecer desapegado de él.
11-15: Puedes estar desarrollando un apego hacia tu móvil… ¡ten cuidado!
16-20: Definitivamente tienes un apego grande a tu móvil y tienes que hacer algo.
 

Siendo verdad que escuchamos la “llamada” de Dios a cada uno de nosotros, el 99.9% de las veces no se refiere a una llamada literal de teléfono. Si llenamos todos los ratos vacíos por las distracciones con el teléfono -constantemente enviando mensajes, ojeando nuestro registro de noticias en las redes sociales (que generalmente incluye información de gente que no conocemos y que ni saben que existimos), con música a todo volumen etc., la posada de nuestros corazones no tendrá espacio para el pobre niño Jesús y nuestra Madre María para entrar en él. Incluso, aunque solo nos suscribamos a publicaciones cristianas en las redes sociales y escuchemos música cristiana, debemos tener cuidado de guardar el silencio en nuestros corazones para dejar a Dios tener el tiempo y espacio necesario para hablarnos en la oración y a través de otros. De hecho, Él siempre nos está hablando, en todo momento- pero ¿con cuánta frecuencia le escuchamos?

Aquí van algunos consejos para desapegarte del móvil:

1. Establece un límite de tiempo de cuándo usar el teléfono y con qué frecuencia revisarlo. (Es aconsejable que uses el móvil para una finalidad educativa, como comunicarse con personas que trabajan en el mismo proyecto en el colegio. Aun en ese caso, mira si puedes establecer un límite de cuándo revisar el móvil, o al menos, especificar un rango de tiempo de uso). Estos tiempos no deberían incluir el tiempo dedicado a pasarlo con otras personas, como comidas familiares o quedadas con amigos- y no cabe decir el tiempo de oración, ya que ¡es un encuentro con Dios!

2. Si notas que tienes la tendencia de ser tentado a usar el móvil por las notificaciones que van saltando, desactiva la opción de mostrar notificaciones. (Aquí hay un artículo al que puedes recurrir si no sabes cómo hacerlo). Mejor aún, puedes evitar que aparezcan en tu pantalla de bloqueo, por lo que la pantalla de tu teléfono no se iluminará sin que la toques.

3. Apaga el móvil antes de irte a dormir, y no lo enciendas en cuanto te despiertes. (Si necesitas una alarma para despertarte por la mañana, ¡compra un despertador barato! Funcionan igual de bien y tienes menos distracciones). De esta manera, puedes pasar ese primer y último momento del día con Dios y nuestra Santísima Madre en lugar de con un dispositivo electrónico.

4. Si usas el móvil para escuchar podcasts, homilías y otros vídeos católicos, intenta encontrar una manera de descargarlos de antemano. so that you don’t have to be connected to the internet in order to use them. (Sugerencia: Podbean te permite descargarlos. Lo mejor de todo, ¡el Hogar tiene podcasts!)

5. Si tiendes a gastar excesivamente el tiempo en un sitio web o en alguna red social en particular como Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat… habla con tu director espiritual acerca de si debes renunciar a ello.  (Si no tienes uno, pregúntale al Señor y a Nuestra Madre en la oración- e ¡intenta encontrar un director espiritual pronto!) Si no estás seguro de lo que constituye “excesivo tiempo”, bueno… solo piensa, por cada minuto que les dediques, podrías estar rezando el Rosario por las almas o viendo una charla de formación sobre la Eucaristía o sobre la perpetua virginidad de María de forma que lo puedas explicar mejor y defender estas verdades de fe.

«Ya comáis, ya bebáis o hagáis lo que hagáis, hacedlo todo para gloria de Dios». (1Cor  10,31) Entonces, ya sea que uses tu teléfono para enviar un mensaje de WhatsApp para un proyecto grupal o subir un versículo del Evangelio en tu página de Instagram, recuerda… hazlo para gloria de Dios—y eso es solo posible si no estás esclavizado al teléfono.

-Winnie Ng