«Todo lo espero de ti»

Todo el mundo en el colegio, ha tenido cierta experiencia de los famosos «trabajos en grupo». Si te toca trabajar con personas responsables son buenos, te ayudan, crean amistades, etc. Pero si el profesor elige el grupo al azar y es una materia en la que te juegas mucho, esta experiencia puede ser un tanto agobiante si no frustrante, durante ese tiempo.

Todo comienza por un deseo de querer hacer bien las cosas, pero ese mismo deseo no es compartido o no es entendido. Quizás te haya tocado con un compañero que ni se ha enterado de qué va la clase o con alguien que ni aparece, más que para el día de la exposición, o con alguien que lo hace mal y tu trabajo es hacer tu parte y la suya, y lo que es peor, que no se forme un buen ambiente de trabajo. ¡Qué pesado! 

Al contrario de una mala experiencia, el trabajar con personas que entiendes y entienden tu manera de trabajar, es fenomenal. Si además es con el mejor alumno de la clase, ya lo tienes ganado, sabes que al cumplir con tu parte, te va a ir bien, pase lo que pase. Si es una persona responsable, perfeccionista y amigable, de agobiante pasa a ser divertido e incluso casi ni te preocupas por el proyecto. En pocas palabras: confías y estás tranquilo.

Pues, ¡te ha tocado con el mejor alumno! Al poner las cosas en manos de Dios, Él lo ve todo y lo sabe todo, nada se le escapa; cuando más creas que está perdido, aún en eso Él ya lo tiene todo pensado y sabe qué darte.

Decir en esos momentos de incertidumbre: «Todo lo espero de ti» es un acto de fe, de confianza total, aunque aún no veas resultados, te fías de Él sabiendo que aquello que suceda o no en tu vida es porque Dios lo quiere. Si tú pones de tu parte y conscientemente sabes que has hecho hasta donde has podido, no te preocupes más, el hacer que suceda o no, es ya la parte de Él; como en un grupo de trabajo, cada uno cumple con lo que debe, deben estar en la misma sintonía. Dilo como una jaculatoria, hasta que tú mismo te lo creas, y verás cuánto ayuda el repetirlo constantemente.

Es un acto de amor, porque cuando amas, confías. Piensa solo en las personas que amas, aunque te digan: «nos vemos a una hora determinada» y no llegan, te podrás enojar, sí, pero las sigues amando y por eso sigues haciendo planes con ellas, sigues confiando y eso hace acrecentar más el amor. Incluso si te fallaran o no te pudieran dar lo que quieres, sabes que te aman, aunque te duela porque quizás no era lo que esperabas, pero lo aceptas, lo justificas y lo perdonas. Decir: «Todo lo espero de ti»  es decir te amo.

Decir: «Todo lo espero de ti» es también saber esperar y de quién esperar. El corazón sabe en dónde puede descansar porque esa espera nunca es fatigosa, al contrario, es consoladora. La novia que espera a su amado está atenta y con una actitud activa, la mueve el amor a esperarlo, nunca la vamos a ver triste en el suelo llorando sino más bien lista y arreglada para el gran encuentro.

«Todo lo espero de ti» es un acto de fe, de amor y de esperanza.  

-Ana Belén Parrales