En medio del ruido no se puede pensar en Dios

¿No te concentras en la oración? ¿No avanzas espiritualmente como te gustaría? ¿Te has preguntado por qué?

Tal vez haya demasiado ruido en tu vida. Es importante que tengas un tiempo fijo todos los días para estar con Jesús, preferiblemente delante del sagrario. Tienes que dedicarle un tiempo a cada cosa: en el tiempo de estudiar, estudia; en el tiempo de jugar, juega; de la misma manera, el tiempo de la oración es para hacer la oración, tiene que ser un tiempo sagrado para ti. 

¡A mí que el tiempo de la oración no me lo toque nadie! Ese tiene que ser, junto a la Misa, el momento más importante de tu día. Es un tiempo de estar a solas con Él, de tener esa intimidad tan necesaria con Cristo. A solas con el Solo. 

Antes de entrar en la capilla es bueno que te pares y pienses que ahora va a empezar tu tiempo de oración, que no vas a pensar en nada más. Vacíate de las cosas del mundo; ponte el propósito de no pensar en los exámenes en ese rato, pídele ayuda al Espíritu Santo, que te ayude a apagar el volumen de fuera y suba a tope el volumen de dentro; que te ayude a abrir el corazón. Pídele también ayuda a Nuestra Madre, que te enseñe a querer cada día más a su Hijo, dile que deseas desear estar con Él. 

Pero antes de nada... ¿Estás en gracia? Confiésate, limpia tu alma a fondo. Haz tu examen de conciencia cada noche, te ayudará mucho y te acercará más al Señor. Ya verás que así, cada día te costará menos la oración y la desearás más. Ponte un buen propósito de cambiar y avanzar. 

Pregúntales a Jesús y a María cada noche, ¿estáis contentos conmigo hoy? Escucha lo que te dicen, mira en tu interior, repasa el día. Besa tu crucifijo, dale besos durante el día, ama la cruz, piensa en el Señor crucificado, tan pobre, tan solo… ¿Ya haces esto y sigues notando que no avanzas? 

Te lo diré claro... sabes perfectamente lo que pasa aunque no lo quieres ver, te haces el despistado, te pones excusas… EL SEÑOR TE ESTÁ PIDIENDO QUE DEJES ESO QUE TE HACE TANTO DAÑO Y QUE TE ALEJA DE ÉL. Ya basta, tienes que madurar y esa actitud no te ayuda, te hace perder la libertad, te ciega. Lo sabes perfectamente, pídele ayuda al Espíritu Santo, habla con Él durante el día, pídele fuerza.

 


Elvira

Holaaaa! Me llamo Elvira Vaqué, soy de Valencia y estoy estudiando enfermería. Soy miembro del Hogar de la Madre de la Juventud desde el año 2018. Unos meses antes, me fui de peregrinación a Medjugorje y el Señor cambió mi corazón. Siempre había sido católica pero tenía una fe débil y no tenía una relación personal con el Señor. Antes, cuando pensaba en la figura de los santos, lo veía como algo lejano y antiguo, pensaba que ya no existían. ¡Qué tonta! Todos estamos llamados a ser santos y esa debe ser nuestra meta; en nuestro día a día, debemos vivir en tensión de santidad. Yo soy muy débil y obviamente no es un camino de rosas, entregarse cada día cuesta y cansa, pero el otro día alguien me dijo “amar es entregarse”, y cuánta razón… Yo, la mayoría de veces caigo, pero sé que Él está ahí para levantarme y ayudarme; ahora es Él quien guía mi vida. ¡Qué bueno es el Señor y cuánto nos quiere! Rezad por mí, para que el Señor me mantenga fuerte y fiel en mi debilidad porque si tiene que depender de mí… mal vamos.
¡Un saludo!