Combate espiritual: ¿aceptarás el desafío?

Puede ser que todavía no hayas visto la vida espiritual como una batalla, pero antes o después entenderás que en realidad es la batalla más importante que lucharás. ¡Estás luchando por la vida eterna!

En la vida espiritual, nos enfrentamos diariamente a innumerables tentaciones. Debes recordar que las tentaciones nunca van a cesar. Por esta misma razón debes estar entrenado para resistir y conquistar las tentaciones que buscan destruir tu paz y apartarte de Dios. 

Para unirse a la batalla, uno debe primero luchar en la oración. «El “combate espiritual” de la vida nueva del cristiano es inseparable del combate de la oración» (CCE, 2725). Es también muy importante saber que la oración es un combate y que muchas veces cuando rezamos encontramos muchas dificultades. 

A veces una de las batallas más grandes es luchar para empezar a rezar, pero la lucha no termina ahí. Incluso después de empezar la oración, el demonio busca que seamos perezosos y muchas veces pone distracciones en el camino. Aunque nuestros cuerpos pueden estar físicamente en adoración, el demonio trata de distraernos, sugiriéndonos pensamientos sobre lo que tenemos que hacer hoy, lo cansados que estamos, o lo rico que estaría un trozo de tarta. Estas son distracciones bastante obvias, ¡pero no todas las distracciones son así de obvias! A veces nos distraemos queriendo poder rezar como la persona que está delante de nosotros o nos quedamos atrapados pensando en nosotros mismos: « ¿Cómo voy a resolver yo este problema?» Y nos olvidamos que debemos confiar totalmente en Dios.

«La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo» (CCE, 2725). Muchas personas tienen la idea de que la oración es algo que el hombre hace por sí mismo, pero olvidan que se les ha dado la gracia de Dios de rezar. El hombre, sin embargo, debe responder a esta gracia y decidir usar la gracia que le ha sido dada. ¿Has recibido algún regalo de alguien y no lo has usado realmente? Para que el regalo sirva para algo, uno tiene que decidir abrirlo y usarlo; ¡eso requiere un esfuerzo de nuestra parte!

Es importante mirar nuestra vida en este momento y ver si hay cosas que tenemos que nos separan de Dios. ¿Para qué utilizamos nuestro tiempo? ¿De qué hablamos? ¿Qué miramos? Examina tu vida y comprende que todos somos pecadores necesitados de perdón. ¿Por qué esperar a ser perdonados? Acude a la confesión y dile a Dios todo lo que haces que no le agrada. ¡Cuántas veces damos por sentado que podemos acudir a confesarnos y ser perdonados!

Esta cita de san Juan Bosco nos ayuda a entender un arma muy poderosa para superar los ataques del diablo: «La visita al Santísimo Sacramento es un medio poderoso e indispensable para superar los ataques del diablo. Haz visitas frecuentes a Jesús en el Santísimo Sacramento y el diablo no podrá nada contigo». A veces no podemos quedarnos mucho tiempo en la capilla, pero es importante que tengamos un tiempo para visitarlo.

¿Estás preparado para ser entrenado en el combate espiritual? Prepárate para la batalla yendo a la confesión y después, tan frecuentemente como sea posible, ve a la adoración, porque es en la oración donde Dios te dará la fuerza para resistir y vencer las tentaciones del diablo.