Canción: Dame tu corazón

Dame tu corazón es el título que le puse a la canción que compuse a raíz de muchas gracias recibidas en el mes de mayo hace un par de años. 

Por aquel entonces, mi vida era muy distinta a la actual. El Señor y Nuestra Madre no eran importantes para mí, la fe era algo que había dejado de lado hacía mucho tiempo, la espiral de pecado en la que llevaba años metida me hundía cada vez más profundamente… Llegué a pensar, por el estilo de vida que llevaba, que era imposible volver atrás. Me veía a mí misma y no encontraba fuerzas para salir. 

Cuando era pequeña me daba mucho miedo el mar. Y no porque me hubiera pasado nada, sino porque había escuchado que cuando se forman remolinos y estás cerca, te arrastra y es casi imposible sobrevivir. Reflexionando sobre mi vida, me parecía estar en medio de ese remolino. Mucha gente quería ayudarme a salir de donde estaba, pero nadie podía hacerlo; y así fue como me rendí, y dejé de nadar, de luchar. Preferí dejarme arrastrar, ya todo estaba perdido. 

Pero la Virgen nunca se da por vencida con sus hijos. Es la Madre que nunca pierde la esperanza. Y se lanzó al remolino para sacarme. 

Cuando estaba a punto de iniciar el mes de mayo, una buena amiga me invitó a acompañarla a Misa. Yo, naturalmente, me negué, pero ante su insistencia cedí y fui, pero con una actitud pasota. Esa fue la primera gran victoria de la Virgen, y veo en la insistencia de mi amiga su intercesión. 

Muchas cosas pasaron en esa Misa que me hicieron desear muy intensamente salir de la vida en la que estaba. Quería volver a nadar y salir del remolino, pero mi interior luchaba con la idea de que ya muchas veces lo había intentado, y no podía salir. Estando en esa lucha interna, alcé la mirada y me encontré con una imagen de la Inmaculada. Recordé unas líneas de un poema de san Bernardo que dice que ella es esa estrella que en la noche más oscura te puede guiar, que no hay nadie que pidiéndole auxilio haya sido ignorado. Y pensé: “Le pediré ayuda, puede ser que me escuche. Esta es mi última oportunidad”.

Por la vida que llevaba y el cargo de conciencia que pesaba en mí, me parecía imposible hablarle a Dios. Me daba vergüenza mantener la mirada fija en el sagrario, pero a la Virgen pude hablarle, y le pedí ayuda: “Si realmente eres mi Madre, muéstralo… Ayúdame a salir de donde estoy, yo no puedo; a veces siento que ni siquiera quiero salir, pero me estoy muriendo…”. Tuve la certeza de que ella se encargaría de mí, como si alguien me abrazara en medio del remolino y me dijera: “Ya te tengo, eres mía”. Normalmente, cuando un socorrista llega hasta la persona que está en peligro para ayudarla, le da instrucciones de lo que tiene que hacer para salir de ahí con vida. A mí la Virgen me pidió una cosa en ese momento. La certeza de que ella me ayudaría fue seguida de una sola petición: Misa diaria durante el mes de mayo. Así lo hice. De manera muy delicada, fue sacándome poco a poco del remolino. Cuando acabó el mes de mayo, mi vida era otra. Volver a la fe, la comunión, la vida de gracia…fue un revivir. Todo lo ha hecho el Señor con la intercesión de María en mi vida, y aún lo sigue haciendo. 

La canción es una oración dirigida a María, que recorre el proceso que viví ese mes de mayo: la oración que siempre es escuchada, la ayuda en la necesidad, verla como un refugio seguro para llegar al Señor; pero, ante todo, el saber que Ella es mi Madre. 

Dame tu corazón es la súplica que nació en mi alma como en una niña que mira a su Madre y estudia cada uno de sus movimientos para poder imitarla y mirarla con todo el amor posible.

Han pasado ya algo más de dos años, y voy entendiendo que para que Ella me dé su corazón, tengo yo que entregarle el mío. ¿Y para qué lo quiere? Para dos cosas: si está herido o sucio, lo curará y lo limpiará; y para dárselo al Señor. Así es la Virgen, siempre busca ser ese puente que une a Dios.

No hay que tener miedo a entregarle todo el corazón a Virgen. Ella pondrá en ti, en su lugar, su propio corazón. Pídele que te regale su pureza, su generosidad, su fortaleza y fidelidad. Ella lo hará todo.

Si estás en un momento de oscuridad, o parece que el pecado te ha metido en un remolino del que no puedes salir, recuerda: “Mira a la estrella, invoca a María”. Ella es refugio seguro.

Ver la letra de la canción aquí


Mayra Rodríguez

Mi nombre es Mayra Rodríguez. Soy una joven, miembro del Hogar de la Madre desde 2018. Vivo en Guayaquil (Ecuador) y tengo 28 años. Vengo de una familia “católica por tradición”, es decir, que aunque haya recibido todos los sacramentos muy puntualmente, solo íbamos a misa en navidad o para algún funeral.
La mayor parte de mi vida estuve lejos de Dios, rozando incluso el ateísmo. La fe era algo muy lejano para mí. Cuando conocí a personas que vivían con los pies en la tierra, pero con la mirada en el cielo, la vida me comenzó a cambiar, y dejé que saliera la pregunta que siempre había estado en mi corazón: “¿Para qué he nacido?”. El camino ha sido largo y aún queda mucho por recorrer. Desde una experiencia que tuve de Nuestra Madre en mayo de 2018 he dejado que sea Ella la que me guíe en este camino hacia la santidad. Estoy segura que, aunque yo la deje, ella ¡NUNCA me soltará! Ahora quisiera que muchos también se agarren fuerte de la mano de Nuestra Madre, para que así dejemos ya de caminar perdidos y comencemos a correr hasta llegar al cielo. Recen por mí para que nunca me suelte de la mano de una Madre tan buena y no baje nunca los brazos en esta lucha. ¡Hasta el cielo!