12 virtudes de María

La virgen María es Madre y modelo para toda la Iglesia. Recientemente he leído en un libro de Santiago Martín titulado: «María, camino de perfección» una reflexión acerca de las doce virtudes esenciales de la Virgen María. Doce, precisamente, como estrellas tiene en su corona, y doce como los meses del año. El autor nos invita a escoger una virtud cada mes para crecer en ella con ayuda de nuestra Madre.

1. Modelo de fe

La Virgen María tuvo siempre una fe íntegra, aceptó el plan de Dios y confió plenamente en su Palabra. Debemos pedir a nuestra Madre que sea nuestra maestra en la fe, para que como Ella sepamos confiar en que Él siempre sabe mejor que nosotros lo que nos conviene, que nos ayude a acercarnos a Dios, a aceptarle como un Padre bueno, a creer en su Amor y en que jamás nos abandonará.

2. Modelo de esperanza

María es referente en la esperanza en Dios.  Ella jamás abandonó la voluntad de Dios y siempre confió en que después de la cruz llega la resurrección. Pidamos a la Virgen que nos enseñe a poner nuestra esperanza solo en Dios, en el Cielo, también en los malos momentos, sabiendo que nunca estamos solos.

3. Modelo de amor

La vida de la Virgen María se podría resumir precisamente en el amor. Ella solo y siempre amó, nunca le faltó el Amor. Pero ese amor no fue un amor abstracto, sino que se concretó en dos actitudes: generosidad y laboriosidad. La primera porque siempre entendió que todo lo que tenemos es porque Dios nos lo ha dado, y vivió con la actitud de «dar hasta que duela»; la segunda en cuanto a que su amor también se dio en lo sencillo, en el trabajo del día a día.

4. Modelo de castidad

María fue virgen antes, durante y después del parto. La castidad en Ella es una llamada de atención para nosotros, especialmente para los jóvenes de hoy en día. Su castidad estaba unida al Amor, vivía en castidad para servir al amor, para amar más y mejor.

5. Modelo de pobreza

La madre de Dios fue pobre por su generosidad y su amor. En ella la pobreza está ligada a la austeridad, a la sencillez. Ella, en un mundo como el nuestro, no caería en el consumismo, en el gastar por gastar. Ella vivía su vida con sencillez viviendo la pobreza también con una dimensión de justicia hacia los que no tienen nada.

6. Modelo de obediencia

La obediencia no es solo una virtud para la vida religiosa, es una virtud esencial para todo cristiano. Es una ayuda para cumplir la voluntad de Dios ante mis deseos y apegos. La Virgen no tenía una actitud de obediencia por resignación, sino por confianza en manos de Dios. En el pasaje de la Anunciación vemos como ella obedece incluso a pesar de que la petición de Dios no entraba en sus planes. Aprendamos de la Virgen María a obedecer la voluntad del Señor tal y como Ella hizo: «Aquí está la esclava del Señor».

7. Modelo de humildad

María en todo momento aceptó su condición de criatura ante Dios, entendía perfectamente cuál era su lugar y cuál era el de Dios. Nuestra Madre puede enseñarnos a vivir, como Ella hizo, haciendo todas las cosas solo para mayor gloria de Dios, entendiendo que solo somos un pobre lápiz en manos de Dios. La virgen María es modelo de humildad especialmente en Belén y en la Cruz, donde aceptó la situación que le tocó vivir, con confianza en Dios, sin quejas ni exigencias.

8. Modelo de paciencia

La virgen María es maestra en saber esperar, en aceptar el ritmo de Dios, especialmente cuando las cosas no salen como planeábamos, o en medio del sufrimiento. María, como Santa Teresa, nos grita: ¡Solo Dios Basta! Y nos anima a tener la misma paciencia que Dios tiene con nosotros.

9. Modelo de misericordia

Nuestra Madre supo acoger y tener misericordia con todos: con los novios de la boda de Caná, con los apóstoles cuando estaban asustados tras la muerte de Jesús, con nosotros cada vez que pecamos, etc. Ella nos acoge, no nos juzga y no deja de interceder por nosotros. María todo lo cree, todo lo tolera, todo lo perdona. Pidámosle que nos enseñe a hacer el bien siempre y a ser compasivo con el que sufre.

10. Modelo de alegría

María vivió con una alegría especial, no superficial, una alegría interna. Está contenta por lo que tiene y acoge con felicidad todo lo que el Señor le regala. De la alegría de María nace la esperanza. Ella es capaz de ver lo esencial y de agradecer a Dios todo lo que tiene, porque Ella siempre estuvo unida a Dios, fuente de la verdadera alegría.

11. Modelo de agradecimiento

La Virgen vivió en continua acción de gracias por todo lo que el Señor le dio. Ella puede enseñarnos a imitar esa actitud de agradecimiento al Señor por su infinita misericordia y generosidad con nosotros, que nos ayuda a dar el máximo a Dios y a disfrutar de todo lo que tenemos. Una buena práctica es no irse a dormir sin haber dado gracias a Dios por al menos 10 cosas que te hayan pasado ese día.

12. Modelo de oración

Nuestra Madre es maestra de oración, ella fue la primera en vivir en intimidad con Dios, y toda su vida era unión con su Hijo. Pidamos a María que nos ayude a unir nuestro corazón al de Jesús en todos los momentos de nuestra vida, a hacer todo por Cristo, en Cristo y para Cristo.

 


Beatriz Fra

Me llamo Beatriz. Soy estudiante de Enfermería y pertenezco al Hogar de la Madre de la Juventud. Hace unos años, participé en un viaje misionero a Ecuador en el que me di cuenta de la importancia de la presencia real de Cristo en mi vida. Yo había sido siempre católica, pero estaba más centrada en mí misma que en Dios. Caí en la cuenta de que una vida que no se entrega, se pudre y de que viviendo para mí y en mi superficialidad, perdía lo que Dios me había dado hasta ahora. Ver que el Señor me había estado acompañando siempre, que me amaba y que sufría por mi falta de fidelidad, cambió radicalmente mi vida. Me empujó a querer ir al Cielo dejando la superficialidad, luchando cada día por ser santa y llevando a los demás el tesoro tan grande que un día encontré. Por ello, intento compartir la alegría de la fe con todos, especialmente con los jóvenes, y un medio para ello es a través de este blog. ¡Rezad por mí!