"Bendeciré los lugares donde se exponga y venere la imagen de mi Sagrado Corazón"

"Bendeciré los lugares donde se exponga y venere la imagen de mi Sagrado Corazón". Esta es una de las promesas de Jesús a Sta. Margarita María Alacoque. Cuando Jesús hace una promesa, siempre la cumple, nunca tenemos que dudar de ello.

Hace unos años escuché una historia que me hizo recordar esta promesa. Me la contó una de las testigos que estuvo ahí, que ya era muy mayor, pero aquel hecho se le había quedado clavado en su memoria. Ella vivía en Londres durante la Segunda Guerra Mundial en un convento de Franciscanas Misioneras que había allí. Durante la guerra había muchos bombardeos y, cuando sonaba la sirena, las hermanas, con todos los de la casa, bajaban al sótano para estar más seguros. Esta escena se podía repetirse dos o tres veces en un mismo día. En una ocasión, la tensión en el sótano era más fuerte, porque parecía que los aviones volaban muy bajo y las bombas caían cada vez más cerca de ellos. Todos se pusieron a rezar el rosario y, no habían  rezado aún mucho, cuando una bomba vino a caer en el mismo sótano donde estaban. La bomba llegó al suelo, pero, en vez de explotar -como era de esperar-, rodó y se paró a los pies de una imagen del Sagrado Corazón de Jesús que las hermanas habían bajado al sótano, precisamente para protegerlo de las bombas. Al final fue Él quien las protegió a ellas.
 
"Para esto fue traspasado tu costado: para que nos quedase abierta la entrada. Fue herido tu Corazón para que, libres de turbaciones exteriores, pudiésemos habitar en él. Pero fue además herido para que, a través de la herida visible, viésemos la herida invisible del amor, porque quien de amor arde es herido de amor" (San  Buenaventura).

-Por la Hna. Bernadette, SHM