Los primeros viernes de mes

Jesús nos hizo esta promesa a través de Sta. Margarita:

“En el exceso de misericordia de mi Corazón, yo prometo que mi amor todopoderoso concederá a aquellos que comulguen nueve primeros viernes de mes consecutivos, la gracia del arrepentimiento final: no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los sacramentos; y mi Corazón será su refugio seguro en la última hora”.

Esta promesa consiste en:
-Ir a misa y comulgar el primer viernes de cada mes durante 9 meses consecutivos.
- Hacerlo con la intención de reparar por las muchas ofensas que recibe el Corazón de Jesús.

A quienes cumplan esta promesa, Jesús les promete que no irán al infierno, es decir, que no morirán en pecado mortal y que a la hora de su muerte podrán recibir los sacramentos.  Esta es una gracia muy grande; seríamos tontos si no la aprovechásemos. ¡Qué bueno es Jesús que, a cambio de tan poco nos regala la seguridad de la salvación de nuestras almas!

Un sacerdote me contó que una vez, circulando por una carretera de Cuenca en la que casi no había tráfico, vio un coche salido de la carretera. Él paró y se bajó, y se encontró a una mujer tirada en la carretera en estado grave. Todavía no había llegado nadie al lugar del accidente. Él se acercó a ella y, al ver su estado, le preguntó si quería confesarse. La mujer, para asombro del sacerdote, abrió los ojos y respondió: "Sabía que llegaría, pues hice los 9 primeros viernes de mes". El sacerdote estaba sorprendido tanto de la fe de la moribunda como de la fidelidad del Corazón de Jesús a sus promesas, que había mandado a aquél sacerdote a aquella carretera desierta, en aquel momento concreto, para poder acudir a su cita con aquella mujer.

 

-Artículo escrito por la Hna. Bernadette, SHM