¿Te gustan los gusanos?

¿Sabías que hay santos que tenían el don de ver las almas de las personas y a veces veían almas que eran como trozos de carne putrefacta llena de lombrices y gusanos? A mí, la verdad, no me gustaría ir por allí perdiendo trozos de carne podrida ni tener gusanos paseándose por mi cuerpo en descomposición. Eso no es gracioso. Y dudo que a ti te guste.

Si a eso añado todo el tiempo que pierdo preocupándome por mi apariencia física y mi salud... Creo decir con razón que dedico más tiempo a eso que a cultivar virtudes en mi alma. Así que, en otras palabras, voy caminado con gusanos comiéndome el alma y no me importa, porque lo único importante para mí es que me veo genial (o eso creo yo) por fuera.

O quizá no estoy en ese estado tan extremo de tener un alma podrida, pero quizá mi alma huele un poco mal, está olvidada, bajo el mal tiempo, descuidada…

¿Porque no le doy más importancia a la salud de mi alma?

Hay santos que también han podido ver almas en gracia, y no tenían palabas para describir la belleza de esas almas. Sta. Teresa de Ávila vio un alma en gracia y, por la gloria y brillo que irradiaba, pensaba que estaba viendo a Dios.

Si lo piensas un momento, el día que mueras, tu cuerpo morirá y se descompondrá. ¡Pero ese mismo día tu alma va a presentarse delante de Dios! ¿Voy a presentar un alma podrida? Es algo que deberías pensar.

Pide ayuda a nuestra Madre para que le des más importancia a tu alma, para que nunca olvides que esta vida pasa y que el alma está hecha para la gloria… no para los gusanos. ¡Amén!