¿Qué buscas?

Querido cristiano, querido apóstol, querido amigo…

¿Qué buscas? ¿Buscas momentos de encuentro con Dios? ¿Encuentras momentos a lo largo del día para estar con Él? ¿Intentas aprovechar las oportunidades en que puedes decirle que le amas, pedirle ayuda, hablar con Él o, simplemente, estar a solas con Él en el silencio de tu corazón? ¿Deseas estos momentos con tantas ansias que los estás buscando constantemente?

Voy a dar por supuesto que tienes un tiempo establecido para la oración, la misa y el rosario todos los días, porque ese es el primer paso. Pero, a lo largo del día, es muy importante buscar estar con él en los momentos libres, pues Él debería ser nuestro amor más grande.

Quizá podemos pensar que no contamos con mucho “tiempo libre”. Vale. Pero pregúntate: ¿qué pasa con el tiempo del trayecto hasta el Instituto, la Universidad o el trabajo? ¿Qué haces en ese momento? ¿Qué escuchas, en qué piensas? O bien, mientras estás haciendo algo, siempre puedes parar un segundo, solo un segundo, para recordar que Jesús está en tu alma y decirle que le amas. O mientras esperas a que se cargue una página en internet también puedes hablar con nuestra Madre.

Al levantarte de la silla para ir a otra habitación a coger algo que necesitas, al ir a merendar o a beber un poco de agua o a tomar un café, ¿no tienes tiempo suficiente para decir: “Jesús, confío en ti!”?

Podría continuar dando ejemplos, pero cada uno de nosotros tiene que examinar su día y encontrar esos momentos que quizá no está aprovechando bien. En lugar de dejar que tu mente se vaya por un sitio y por otro, en lugar de pensar en cosas tontas o preocuparte por cosas que no puedes cambiar, centra tus pensamientos en Cristo, en María, en los ángeles, en los santos…, hasta que tu día entero se convierta en un diálogo continuo con el cielo.

“¡No olvidéis que vuestra primera obligación es permanecer con Cristo!” – San Juan Pablo II