¡Requiere un esfuerzo!

La oración mental requiere un esfuerzo. Requiere esfuerzo porque tienes que despegarte de todo lo que no es Dios, ponerte en su presencia y dejar de pensar en todas las cosas que no son importantes. Hay que hacer un esfuerzo por no distraerse y si te distraes es un esfuerzo el que hay que hacer para volver al buen camino.
 
Es un esfuerzo porque hay momentos en los que no quisiéramos estar allí. Esto es en muchas ocasiones consecuencia de nuestra mediocridad y nuestro negarle al Señor las pequeñas cosas ( o las grandes); también puede ser un examen en el amor, para comprobar si realmente somos fieles en nuestra vida de oración porque “nos sentimos bien” y recibimos consolaciones o si somos fieles por puro amor a Dios y por el deseo de estar con Él y hacerle feliz.

Cuando esto pasa podemos decir “ Señor, aquí estoy, ahora mismo no puedo ni rezar, pero me arrodillo delante de ti para mostrarte que te amo y que quiero rezar.” Haz pequeños actos de fe, esperanza y amor. “Jesús yo creo que estás frente a mí, en la eucaristía, Jesús yo confío en ti, Jesús yo te amo…” Dilo, con sencillez y humildad, repítelo, pon tu corazón delante de Él, a sus pies, dile que tu corazón es suyo, que el puedo tomarlo y hacer con el lo que quiera. Y espera pacientemente su gracia, su misericordia y su fuerza.

Continua trabajando y luchando porque la recompensa ¡es Dios mismo! Recuerda, que sin Él no podemos hacer nada, se fiel y deja que Dios trabaje en ti sin ponerle obstáculos.

“Yo soy para ti un escudo. Tu premio será muy grande." Gen 15:1