Patas arriba

Durante muchos años, el único pensamiento de San Ignacio de Loyola era ser un gran caballero, tener mucho dinero y grandes honores, poder… y casarse. Hasta el día en que su vida giro completo. Fue herido en batalla por una bala de cañón… Sobrevivió, pero su pierna quedó completamente destrozada y tuvo que permanecer en cama por largo tiempo para recuperarse. En la casa en la que se estuvo solo había algunos libros de santos y “La imitación de Cristo”. El empezó a leerlos y se dio cuenta que debía ser más como Cristo. También descubrió que muchos de los santos habían estado muy lejos de Dios y habían vivido vidas muy mediocres, pero, a pesar de ello, cambiaron de vida radicalmente y se convirtieron en grandes amigos de Dios. Él pensó: “¡Si ellos pudieron hacer eso con ayuda de Dios, yo también!”. Y una nueva puerta se abrió para Ignacio. Él nunca se había planteado preguntar a Dios que quería de él; Ignacio solo había pensado en sus propios panes y nunca había reflexionado que podría haber otras opciones.

¿Has dejado a Dios poner tu vida al revés? ¿Le has dejado ordenar tu vida como Él quiere? ¿O estás constantemente tratando de tener todo controlado, a tu manera?

No te das cuenta que si dejas a Dios poner tu vida “patas arriba”, él lo va a poner todo en el sitio correcto y, a pesar de todos los cambios que tal vez te mareen un poco, una vez que todo se asiente, te darás cuenta que todo está mejor que antes.

¿No sabes lo que Dios quiere de ti? Bueno, San Ignacio tampoco lo sabía al principio. Pero él sabía que tenía que ser más como Cristo y tenía un deseo grande por la perfección y la santidad; quería seguir radicalmente el Evangelio.

No te conformes con la mentalidad de este mundo. Quizás no sabes lo que Dios quiere de ti, pero ¡prepárate y disponte para lo que sea! Si te dejas conducir por Él, Él te llevará donde quiera. Dos palabras: docilidad y generosidad.

¿Tienes miedo? Sacúdete el miedo. Es bueno sacudirse el polvo del camino de vez en cuando. Deja que tu Señor ponga todo en su sitio… ¡Deja que ponga paz en tu alma!