El minuto heroico

Al contrario de lo que dicta la creencia popular, evadir la alarma del despertador no hará realidad tus sueños. Es más, puede destruir las grandes metas que te has marcado en la vida. Lo que nadie ha sido capaz de decirte hasta ahora es que no hacer caso a la alarma del despertador demuestra que tienes muy poco o ningún dominio de ti mismo. Esto es realmente un obstáculo para realizar tus sueños.

¿Cuántas veces apagas la alarma del despertador o programas el móvil para que te llame en 5 o 10 minutos para poder dormir un poco más? Aunque quizá no lo hagas tan a menudo cuando tienes clase o tienes que ir a trabajar... Algunas personas pasan totalmente de la alarma del despertador porque les encanta dormir y les parece que no tienen nada mejor que hacer. ¿Quieres malgastar tu tiempo en la cama?

Hay un pequeño truco que escribió San Josmaría Escrivá, fundador del Opus Dei, y que funciona fenomenal: el minuto heroico.

"El minuto heroico. Es la hora, en punto, de levantarte. Sin vacilación: un pensamiento sobrenatural y... ¡arriba! El minuto heroico: ahí tienes una mortificación que fortalece tu voluntad y no debilita tu naturaleza. Si, con la ayuda de Dios, te conquistas a ti mismo, caminarás hacia adelante el resto del día. Ser vencido en la primera prueba es completamente desalentador".

Parece algo muy pequeño y, sin embargo, puede cambiar todo tu día. Fija un tiempo de sueño y una hora de levantarte, y hazlo a la primera. Pero claro, no estamos hablando de dormir doce horas. Tienes que determinar un tiempo razonable. Todo tiene que hacerse con moderación y, por supuesto, dormir tiene su tiempo y su lugar. Ocho horas de sueño suelen ser suficientes para tener la energía necesaria durante el día. Quizá no te des cuenta -hay otra mucha gente que tampoco-, pero dormir hasta tarde y evadir la alarma del despertador, muestra que tienes una voluntad débil. No eres capaz de hacer lo que te propusiste el día anterior: despertarte a la primera. Esta es la primera batalla del día y si lo intentas de verdad, puedes ganarla y comenzar el día con más fuerza que si te comes un buen bocata de jamón.

Como dice nuestro santo: “Sin vacilación: una reflexión sobrenatural”. Es decir, si encuentras dificultad para superar el problema de evadir la alarma del despertador, levanta tu corazón al Señor y a nuestra Madre, a los ángeles y santos, y ofrécelo por alguien que lo necesite. ¡Quién sabe si algún día encontrarás un alma en el cielo que ha llegado allí porque recibió la gracia ese día en que tú ibas a quedarte en la cama y te levantaste a tiempo, ofreciéndolo por la conversión de alguien! Como ya dijimos antes, parece algo pequeño pero puede cambiar todo tu día…. Y quizá, la vida de alguien.

Si tú comienzas el día con esta pequeña mortificación que fortalece tu voluntad, verás cuánto te ayudará a combatir las pequeñas y grandes batallas que se presenten durante el día. Por el contrario, si no haces caso y sigues durmiendo, continuarás experimentado esa pereza, esa flojedad, ese sentimiento que acompaña al que duerme demasiado. Además, si te decides a vivir este acto heroico, verás cuántas más cosas puedes hacer durante el día, aprovechando bien el tiempo. Cuando, por el contrario, te quedes en la cama, te levantarás con la sensación de no haber aprovechado bien el día.

Si piensas que no es posible, que no hay manera de conquistarte a ti mismo en este punto, te presentamos una historia que pueda ayudarte a tener esperanza ya  darte cuenta de que no está todo perdido.

Había un estudiante universitario que siempre se dormía. Cuando no llegaba a clase era porque dormía siestas de tres horas. Un día se dio cuenta de que tenía un “pequeño problema” con el sueño y consultó a su director espiritual para pedir ayuda. Este le aconsejó dejar un vaso de agua al lado de la cama para que, cuando sonara el despertador, se echara el vaso de agua a la cara para despertarse. Este truco funcionó durante varios días, pero llegó un punto en el que se daba la vuelta y seguía durmiendo. Para este chico fue suficiente leer el lema del Beato Pier Giorgio Frasatti para empezar a pensar en el Señor y ofrecer este primer sacrificio del día. Ahora, cuando suena la alarma, es el primero en saltar de la cama, ponerse de rodillas y ofrecer una oración al Señor. ¡Sí, es posible!

Hay esperanza, pero te doy un consejo: si realmente te conoces a ti mismo y piensas que un minuto es demasiado para ti, llámalo "el segundo heroico" y no esperes más tiempo para saltar de la cama. ¡Pide ayuda a San Josemaría Escrivá y empieza a vivirlo!