Tres razones por las debes meterte en el Corazón de Jesús

1. Porque tú te crees fuerte, pero tus enemigos son más fuertes que tú.

Tú solo no podrás defenderte del mundo, que te asalta continuamente con sus promesas de gloria que siempre acaban en nada; ni del demonio, que mete en tu cabeza mil mentiras con el fin de sembrar en tu alma la desconfianza en el Dios bueno. ¿Y qué decir de tu propia carne? Te arrastra con sus pasiones, haciéndote seguir siempre todos sus caprichos y apetencias. Contra estos poderosos enemigos solo hay una solución. Así como la blanca paloma vuela para hacer su nido en una grieta profunda de la roca y así estar a salvo de las garras del águila, así debes tú volar para hacer tu nido en el profunda llaga del Corazón de Cristo.

2. Porque Jesús necesita tu consuelo
"He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres y que, en cambio, de la mayor parte de los hombres, no recibe nada más que ingratitud, irreverencia y desprecio en este sacramento de amor". Estas fueron las palabras de Jesús a Santa Margarita María. ¿No te parece fuerte? ¡Cuánto sufre Jesús por todos los pecados del mundo, especialmente por aquellos contra su Santísimo Cuerpo en la Eucaristía! Si tú no lo consuelas, ¿quién lo hará?


3. Porque ¿quién no pagará con amor al que tanto nos ha amado?
Jesús te ha amado tanto que no se ha ahorrado ningún sufrimiento ni se ha guardado nada para redimirte. Serías un ingrato si no trataras de corresponder a su amor. Es de justicia. Si todavía no has entendido esto, debes contemplar su Corazón, llenarte de Él, que es todo para ti. Después, lánzate, traspasando todo cálculo, todo egoísmo, devolviendo “amor por amor”.