Estrella del Mar

Si eliminas el sol que ilumina el mundo, el día cesará. Si eliminamos a María, la brillante Estrella del Mar del inmenso mar de nuestras vidas, ¿cómo no vamos a acabar en las oscuras tinieblas y sombras de muerte? No tengas miedo pues de honrarla y amarla con todo tu corazón. Su amor es el de su Hijo, su corazón es el de su Hijo. Cuando le damos nuestro amor, cuando le regalamos nuestro corazón, ella se lo entrega a su Hijo.

“Ámala y confía en ella sin límites” - San Maximiliano Kolbe.

¿A cuál de sus criaturas Dios amó más? ¿Cuál de ellas alegró más su corazón que nuestra bella y siempre Madre Virgen? ¿Hay alguien a quien Él haya creado que sea más puro, más sabio, dulce, amoroso, fuerte, misericordioso, justo, fiel, lleno de esperanza, humilde o, en resumen, más asombrosamente maravilloso?

Si Dios mismo la llamó la niña de sus ojos, ¿por qué no debería serlo también para nosotros?

No tengas miedo a tomarla como tu Madre; ¡Dios mismo deseó antes de todos los tiempos que fuera la suya!