El síndrome del muelle

¿Has jugado alguna vez con un muelle cuando eras pequeño… o, quizá, no tan pequeño? ¿Has notado cómo su tendencia habitual es la de caer sobre sí mismo? Puedes estirarlo, pero, cuando dejas de hacerlo, siempre intenta volver a plegarse sobre su propia espiral. Tiene una fuerza que siempre lo atrae hacia sí mismo.
¿Has pensado alguna vez que esto puede tener una aplicación espiritual? Apuesto a que ya estás cogiendo la idea de lo que podría ser.

Bueno, déjame ayudarte en el desarrollo de este proceso de pensamiento…

SÍNTOMAS
¿Padeces de la tendencia de ponerte en el centro de tus pensamientos, acciones, conversaciones…? ¿Tiendes a centrarte solo en ti: estoy aburrido, estoy cansado, no quiero, no me gusta esto, estoy incómodo, no me apetece, yo prefiero, yo quiero…? ¿Prefieres estar hablando de ti mismo en tus conversaciones con los demás? Si la conversación está centrada en otro, ¿pierdes el interés? ¿Encuentras siempre en la conversación algo que tiene que ver contigo? ¿Te pones a ti mismo en el centro de tus acciones? ¿Siempre buscas lo mejor para ti, lo más cómodo para ti, lo más fácil, asegurándote de que has cogido el mejor sitio, la mejor comida o lo que sea? ¿Haces esto incluso sin darte cuenta? Aunque te des cuenta algunas veces, ¿dejas que tu conciencia no se preocupe demasiado?

DIAGNÓSTICO
Bueno, si ves que estás sufriendo de uno o más de estos síntomas, es bastante probable que tengas un caso grave o crónico del síndrome del muelle.
Peligro: este síndrome es extremadamente perjudicial para tu salud espiritual. Una vez que este síndrome ha sido detectado, es crucial tomar las precauciones adecuadas. Cuanto antes, mejor.
Algunos efectos de este síndrome: falta de verdadera alegría, falta de sonrisas sinceras, aburrimiento, amargura, los demás te ven como alguien desagradable e insoportable, tus amigos no quieren estar mucho contigo, tienes una imagen distorsionada de ti mismo, un orgullo inflado, un amor egoísta, falta de humildad, tendencia de pensar que tú eres mejor que los demás, tendencia a criticar a los demás cuando hablan demasiado de ellos mismos, tendencia de pensar que eres genial y siempre inocente, pérdida de la paz, pérdida de amigos, pérdida del pelo (es una broma). Y mucho más.

TRATAMIENTO
La mejor cura para este síndrome es cambiar el centro. En lugar de ser TÚ siempre el centro de tus pensamientos, acciones, palabras y corazón, haz que Jesús sea el centro. Si lo pones a Él en el centro de tu corazón, de tus pensamientos, de tus acciones y de todo tu amor, te cambiará la vida. Estarás contento otra vez, con paz, los demás verán tu compañía agradable y divertida… Muchas cosas podrían cambiar. Esta es la buena versión del síndrome del muelle: teniendo a Jesús en el centro de nuestro corazón, sin importar lo “estirados” que estemos en nuestra vida diaria, nuestra tendencia automática será volver siempre a Jesús, volver al amor de nuestro corazón, estar constantemente con Él y encontrar la alegría y la fuerza en Él.

Para más información consulta a tu médico (tu director espiritual).

¡Que Nuestra Madre nos dé su corazón, porque el centro de su corazón, el amor de su corazón, es siempre su Hijo! Amén.