El arte de superar la pereza

La primera batalla contra la pereza es la de levantarse por la mañana. Y no solamente levantarse, sino cómo levantarse. San Josemaría Escrivá lo llamaba “el minuto heroico”. O, mejor aún, “el segundo heroico”. Si ganas esta primera batalla, te has fortalecido para el resto de la lucha. En el momento en que suene el despertador, apágalo y salta de la cama como una tostada del tostador, con un grito de guerra: ¡Jesús es por tu amor!

No des rodeos para estar 5, 10, 15, 20... minutos más en la cama, diciendo; “Un poquito más…”. Ni te tomes tu tiempo para sacar un brazo de debajo de las sábanas, y después el otro, y para después dar vueltas y ponerte cómodo otra vez... Y luego, sacas una pierna y esperas otro minuto o dos para sacar la otra pierna, mientras te dices a ti mismo: “Ya voy... Es que no soy una persona madrugadora…”. Y entonces, te sientas en el borde de la cama, intentando concentrarte para levantarte…

No te dejes lavar el cerebro con frases cómodas y pegadizas: “Es que yo soy persona hasta después del café…”. Vale, es verdad, seguramente te sentirás mejor después de haber tomado un café y esto te puede ayudar a despertarte, pero, antes de tomártelo, tú ya eres una persona con voluntad libre y capaz elegir entre el bien y el mal. Puedes escoger el bien mayor y hasta llegar a ser santo, incluso antes de tomarte el café…