Plan de vida

¿Qué camino vas a escoger en tu vida? La dirección que tomes ahora y la que tomes en el futuro depende mucho de cómo vivas cada momento. ¿Cómo puedes comprobar si estás en la dirección correcta? Haz un plan de vida que te ayude a vivir todos tus deberes y compromisos espirituales de forma responsable. Pon manos a la obra y no andes vagueando, perdiendo el tiempo que se te ha concedido.

Un plan de vida consiste en escribir un esquema para distribuir tu tiempo de forma que puedas cumplir con las tareas y resposabilidades que tienes a lo largo del día. Parece que se trata de un horario, pero es más todavía. Incluye también los compromisos espirituales que deberías cumplir diariamente: los 15 minutos de oración mental, la lectura espiritual, el rezo del rosario y el trabajo en las virtudes con actos concretos. Lo que hace de esto un secreto para alcanzar una gran santidad es el hecho de ser fiel en cumplirlo.

Elaborar un plan de vida te ayudará a deshacerte de ridículas expresiones como "lo mío es dejarlo todo para después". Lo que quieres decir con esto es que no tienes suficiente fuerza de voluntad, que no tienes suficiente dominio de ti mismo para cumplir con tu deber y realizarlo con perfección. Un plan de vida es una forma de robustecer nuestra voluntad, de hacerla más fuerte y constante. Te ayudará a no perder el tiempo y a aprovecharlo cumpliendo con tus tareas de forma ordenada, sin dejar las cosas para última hora ni tener que quedarte por la noche para terminarlas. No seas de esos de los que otros dirían: "No, a él no se lo pido, porque nunca lo hará" o "No, no se toma las cosas en serio". Hazte de aquellos de los que los demás puedan decir: "Pídeselo a él, porque lo hará bien". Empezarás a tener fuerza para decir "no" a lo que tú sabes que no te ayuda a ser mejor ni a crecer en la virtud. Aprenderás a ser capaz de sacrificarte sin vacilar para hacer una obra buena.

Una vez que hayas escrito tu plan diario de tareas y compromisos espirituales, revísalo con tu director espiritual para tener otro punto de vista. El director te ayudará a valorar si has dado demasiado tiempo al estudio sin dejar momentos de descanso, o al contrario. Luego llega el momento de ponerlo en práctica. Es posible que en el plazo de un mes veas que debes hacer algún cambio para poder cumplir mejor con tus responsabilidades. En tal caso, ajústalo y vuelve a enseñárselo a tu director. Al final del día, revisa el plan y toma nota de las cosas en las que has sido constante y de aquellas en las que has dejado pasar el tiempo sin trabajarte en las virtudes.

Ten presente que es importante ser fiel a las decisiones que has tomado con tu director espiritual, si no, este plan de vida no tendría sentido. Pero si se te presenta una ocasión de hacer un acto de caridad, como ayudar a alguien que te necesita... ¡no seas cuadriculado, ayuda a tu prójimo!

Lo más importante es que esto te permite dar a Dios el tiempo que le es debido en la oración y las obras espirituales; y, al mismo tiempo, te permite realizar tus tareas sin que estas tomen el control de tu vida. Aprenderás a llevar una vida ordinaria de forma extraordinaria.