La oración

Benedicto XVI dijo en la Jornada Mundial de la Juventud, en Colonia, : “Queridos jóvenes, la felicidad que estáis buscando, la felicidad que tenéis derecho a disfrutar tiene un nombre y un rostro: es Jesús de Nazaret, escondido en la Eucaristía. ¡Sólo Él da la plenitud de la vida a la humanidad! Con María, di tu propio 'sí' a Dios, porque Él quiere darse a ti”.

Entonces, ¿por qué no intentas hablar con Él? Si lo que nos intranquiliza, nos deja insatisfechos, es el hecho de que lo que tenemos no es infinito y no puede llenar nuestros corazones... y Dios nos está llamando por nuestro nombre y está con los brazos abiertos de par en par esperando que le amemos... Entonces, ¿a qué esperamos?

Todos los días deberíamos tener un rato para apagar la tele, el ordenador, el i-pad, el i-pod, el i-phone y estar en silencio con Dios. Hablar con Él, escucharle, darle gracias, adorarlo y pedirle perdón. La oración es como la respiración del alma, ayuda al alma a vivir. Es necesario que todos los días tengamos tiempo de oración en silencio con Dios para escucharle, para acercarnos más a Él y para encontrar la fuerza que nos hace falta para cumplir su voluntad.

"La oración no es otra cosa que tratar de amistad con Dios".
- Santa Teresa de Ávila


¿Qué es la oración?

La oración es la elevación de la mente y el corazón a Dios. Es siempre el don de Dios el que viene al encuentro del hombre. Dios está sediento de que estemos sedientos de Él.

Dios nos ha creado de la nada. Sabemos eso desde la catequesis de nuestra primera comunión. Hemos sido creados por Él y para Él. Pero, ¿has pensado alguna vez lo que eso implica?

Dios nos ha creado para Él. Por lo tanto, sólo Él nos hará felices. Eso es bastante sencillo. Pero ahora examina tus deseos, lo que quieres...

El deseo más profundo de todos los corazones es el BIEN, la BELLEZA, la VERDAD y el AMOR sin MEDIDA... que es Dios, la Santísima Trinidad.
 (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica § 2559ss)


Cómo rezar?

¿Tengo que ponerme de rodillas en una capilla durante tres horas seguidas? ¿Tengo que pasar todo el tiempo en la Iglesia con mis manos juntas y con una expresión angélica en mi cara?

NO.

Hay muchos tipos de oración. Todos son necesarios para un alma sana.

- La Santa Misa.
- La Liturgia de las Horas
- La oración personal: oración vocal, meditación, oración contemplativa.

Todas tienen algo en común: el recogimiento del corazón.

Es necesario dedicar un tiempo específico todos los días para la oración, pero esto debe llevarnos a la oración constante a través de nuestras actividades diarias. Una unión constante con Dios.

Y seguro que dices: “Sí... Cuando sea eremita, rezaré así”.

Ser constante en la oración no quiere decir levitar, música celestial o ser un místico. Significa:

- Hacer en todo momento lo que Dios quiere, lo que le agrada.
- Hacerlo bien. A Él no le importa si es algo grande o pequeño –hacer bien tu cama, hacer tus deberes bien, salir con los amigos en buen plan, encontrar el remedio para el cáncer, ser un buen camarero en McDonald’s, escuchar bien a tus padres... Creo que ya lo has cogido. Hacerlo lo mejor posible por Él.
- ¡Ofrecer todo por amor de Dios! Y si te olvidas de Él y te olvidas de por qué deberías hacerlo... Entonces rectifica la intención. Di: “Querido Jesús, estas últimas tres horas de mi estudio deberían haber sido por amor a Ti”. O: “He limpiado esto por amor a Ti”. O: “Que mi conversación solamente lleve a los demás a acercarse a Ti y a la verdad”. Y así...


¿Por qué rezar?

Benedicto XVI dijo en la Jornada Mundial de la Juventud, en Colonia, : “Queridos jóvenes, la felicidad que estáis buscando, la felicidad que tenéis derecho a disfrutar tiene un nombre y un rostro: es Jesús de Nazaret, escondido en la Eucaristía. ¡Sólo Él da la plenitud de la vida a la humanidad! Con María, di tu propio 'sí' a Dios, porque Él quiere darse a ti”.

Entonces, ¿por qué no intentas hablar con Él? Si lo que nos intranquiliza, nos deja insatisfechos, es el hecho de que lo que tenemos no es infinito y no puede llenar nuestros corazones... y Dios nos está llamando por nuestro nombre y está con los brazos abiertos de par en par esperando que le amemos... Entonces, ¿a qué esperamos?

Todos los días deberíamos tener un rato para apagar la tele, el ordenador, el i-pad, el i-pod, el i-phone y estar en silencio con Dios. Hablar con Él, escucharle, darle gracias, adorarlo y pedirle perdón. La oración es como la respiración del alma, ayuda al alma a vivir. Es necesario que todos los días tengamos tiempo de oración en silencio con Dios para escucharle, para acercarnos más a Él y para encontrar la fuerza que nos hace falta para cumplir su voluntad.

"La oración no es otra cosa que tratar de amistad con Dios".
- Santa Teresa de Ávila


¿Qué es la oración?

La oración es la elevación de la mente y el corazón a Dios. Es siempre el don de Dios el que viene al encuentro del hombre. Dios está sediento de que estemos sedientos de Él.

Dios nos ha creado de la nada. Sabemos eso desde la catequesis de nuestra primera comunión. Hemos sido creados por Él y para Él. Pero, ¿has pensado alguna vez lo que eso implica?

Dios nos ha creado para Él. Por lo tanto, sólo Él nos hará felices. Eso es bastante sencillo. Pero ahora examina tus deseos, lo que quieres...

El deseo más profundo de todos los corazones es el BIEN, la BELLEZA, la VERDAD y el AMOR sin MEDIDA... que es Dios, la Santísima Trinidad.
 (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica § 2559ss)


Cómo rezar?

¿Tengo que ponerme de rodillas en una capilla durante tres horas seguidas? ¿Tengo que pasar todo el tiempo en la Iglesia con mis manos juntas y con una expresión angélica en mi cara?

NO.

Hay muchos tipos de oración. Todos son necesarios para un alma sana.

- La Santa Misa.
- La Liturgia de las Horas
- La oración personal: oración vocal, meditación, oración contemplativa.

Todas tienen algo en común: el recogimiento del corazón.

Es necesario dedicar un tiempo específico todos los días para la oración, pero esto debe llevarnos a la oración constante a través de nuestras actividades diarias. Una unión constante con Dios.

Y seguro que dices: “Sí... Cuando sea eremita, rezaré así”.

Ser constante en la oración no quiere decir levitar, música celestial o ser un místico. Significa:

- Hacer en todo momento lo que Dios quiere, lo que le agrada.
- Hacerlo bien. A Él no le importa si es algo grande o pequeño –hacer bien tu cama, hacer tus deberes bien, salir con los amigos en buen plan, encontrar el remedio para el cáncer, ser un buen camarero en McDonald’s, escuchar bien a tus padres... Creo que ya lo has cogido. Hacerlo lo mejor posible por Él.
- ¡Ofrecer todo por amor de Dios! Y si te olvidas de Él y te olvidas de por qué deberías hacerlo... Entonces rectifica la intención. Di: “Querido Jesús, estas últimas tres horas de mi estudio deberían haber sido por amor a Ti”. O: “He limpiado esto por amor a Ti”. O: “Que mi conversación solamente lleve a los demás a acercarse a Ti y a la verdad”. Y así...


¿Por qué rezar?

La Misa

La Misa

La oración más excelsa de la Iglesia. El momento más importante de la semana de todo cristiano... y para muchos, de su día.

El mayor de todos los sacramentos. No solo un instrumento por medio del cual Dios nos da la gracia, sino Dios mismo, el dador de la gracia, verdaderamente presente.

Cuando alguien capta verdaderamente lo que pasa en la Misa no puede vivir sin ella.  Los primeros cristianos arriesgaban la vida por celebrar la Misa; y en las pruebas antes de la muerte muchos dijeron que no podían apostatar porque sin la Eucaristía no podían vivir. Y aún hoy, todavía muchos cristianos arriesgan su vida yendo a Misa. En Oriente Medio, en muchas de las iglesias que han sido bombardeadas en los últimos años, los fieles sabían que ponían sus vidas en peligro cuando decidían ir a Misa ese día, pero no podían vivir sin ella.

Santo Tomás de Aquino dice: “el efecto de la Eucaristía es la transformación del hombre en Dios”. La Eucaristía es la comida para el camino, es donde encontramos la fortaleza. Es allí donde Jesús quiere encontrarse con nosotros y quiere moldearnos a su imagen.


¿Qué sucede en la Misa?

El sacrificio de la Misa:  El único sacrificio de Cristo, que completa todos los sacrificios, se hace presente en la celebración de la Eucaristía. Jesús, que sufrió en el Calvario, resucitó al tercer día y ascendió al cielo, está verdaderamente presente. Dios, que está fuera del tiempo, se hace presente en el Calvario, en el Santo Sepulcro, en la Ascensión. La Iglesia y los fieles, a través de su ofrecimiento, se unen a sí mismos con el sacrificio de Cristo.

La Última Cena:  Cada celebración de la Eucaristía es la Cena que Cristo celebró con sus discípulos y, al mismo tiempo, la anticipación del banquete que el Señor celebrará con los redimidos en el Cielo. Es la acción de Dios y estamos llamados a participar en ella.

La fracción del Pan: Es el rito judío que Jesús usó en la Última Cena para significar el don de sí mismo a nosotros. Este es el nombre que los Primeros Cristianos usaron para la Misa.

Asamblea eucarística: Eucaristía significa acción de gracias en griego. La Misa es una asamblea de acción de gracias.

Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor: En la celebración de la Eucaristía, los fieles congregados no celebran ellos mismos sino que descubren y celebran de nuevo la presencia salvadora del paso del Señor a través del sufrimiento, de la muerte a la vida.

Santa y divina Liturgia, misterios sagrados:  En la celebración de la Eucaristía, la Iglesia en el cielo y en la tierra se unen en una fiesta. Es la liturgia celeste. Liturgia significa celebración del misterio de Cristo, especialmente su misterio pascual.


¿Cómo debo vivirla?

Hay que participar activamente en la Misa, prestando atención todas las oraciones y haciéndolas propias, dejando que la Palabra de Dio te penetre y te forme, haciendo el esfuerzo de estar presente en cuerpo y mente en el Calvario, en el banquete celestial, etc...

Cuando recibes a Jesús en la Eucaristía es el mejor momento para hablarle y hacer actos de amor... al fin y al cabo te haces como un sagrario andante y Él permanece en ti. Como decía Santa Teresa de Ávila: “el tiempo después de la Comunión es el mejor momento para negociar con Jesucristo; porque Él está en el alma, asentado, como si estuviera en un trono de gracia, y diciendo, como le dijo al ciego: “¿Qué quieres que haga por ti?”

La Liturgia de las Horas

La Liturgia de las Horas

Es la oración pública de toda la Iglesia: la voz de la esposa que habla al Esposo.

Los salmos han sido rezados y cantados durante miles de años.

Jesús oró con ellos. Y siete veces al día la Iglesia los reza todavía.

¿En qué consiste?

La Liturgia de las Horas incluye salmos, cánticos del Nuevo Testamento, lecturas de las Epístolas, preces, etc... Coincide con las otras oraciones públicas de la Iglesia, la Misa, con lecturas y oraciones específicas para ciertos tiempos litúrgicos del año, solemnidades y fiestas.

Oficio de lectura (con lecturas de la Biblia, de los Padres de la Iglesia, de los santos y del Magisterio)
Laudes (oración de la mañana)
Tercia (primera de las oraciones de hora intermedia)
Sexta (segunda de las oraciones de hora intermedia)
Nona (tercera de las oraciones de hora intermedia)
Vísperas (oración de la tarde)
Completas (oración de la noche)

Con estos “parones” durante el día para unos breves minutos de oración, la Iglesia santifica el día entero. Y la Iglesia reza constantemente, hablando con su Esposo.


¿Quién lo reza?

Los sacerdotes y religiosos lo rezan siete veces al día. Y muchos fieles laicos también rezan, al menos, alguna de las horas, especialmente Laudes y Vísperas, que marcan el comienzo y el final del día. La Iglesia “exhorta a los fieles cristianos a participar en la liturgia de las horas como una acción de la Iglesia”.

Como la Palabra de Dios está viva... muchas veces Dios usa los salmos y toda la liturgia de las horas, para hablarnos. Descubrirás que lo que estás rezando refleja exactamente tu experiencia, es un buen despertador, o te ayuda a recogerte de nuevo en la presencia de Dios. 


¿Cómo hacerla?

Tienes que elevar las oraciones con tu corazón. No solamente leerlas o cantarlas. Deja que las pausas durante el día te ayuden a centrar el día entero en Cristo.

Los pasos que indican cómo se rezan los encuentras en los libros de la Liturgia de las Horas, o por internet, o en apps.

Oración personal

Oración personal

Oración vocal.
        Por ejemplo: el Rosario
       
La salmodia mariana (salmos de la Virgen). En el siglo XII se inventó esta oración para la gente sencilla que, al no poder leer, no tenía acceso a la Liturgia de las Horas. Es otro modo de santificar el día con la oración.
       
“El Rosario es mi oración favorita”. Una oración maravillosa. Maravillosa en su sencillez y profundidad... Con el trasfondo de las palabras Ave María, los principales hechos de la vida de Jesucristo pasan ante los ojos del alma... Y al mismo tiempo las vidas de los individuos, familias, naciones, la Iglesia y todo los hombres: nuestras preocupaciones personales y las de nuestro prójimo, especialmente los más cercanos, nuestros seres más queridos. Por eso la sencilla oración  del Rosario marca los ritmos de la vida humana”.
        --Beato Juan Pablo II


Meditación

La meditación es reflexión en la oración que comienza en la Palabra de Dios. Usa el pensamiento, la imaginación, las emociones y deseos para ayudar a profundizar nuestra fe y convertir nuestro corazones. Un método que el Papa Benedicto XVI sugirió para meditar la Palabra de Dios es la Lectio Divina.


Contemplación

La oración contemplativa es una sencilla mirada de amor, estar absortos en la presencia de Dios, en silencio y amor.
       
La contemplación es un DON. Puedes preparar tu corazón y recogerte en oración meditativa, pero la contemplación es dada por Dios y no es un fruto de nuestros esfuerzos.
       
Santa Teresa de Ávila dice que la oración es “una relación íntima entre amigos: se trata de tomarse el tiempo para estar frecuentemente a solas con Dios que sabemos que nos ama”.
       
En la parroquia de San Juan María Vianney, el santo cura de Ars, había un pobre campesino que venía a menudo a rezar. En una ocasión, le preguntó al hombre qué es lo que hacía en la Iglesia, y el hombre respondió sencillamente, “Yo le miro y Él me mira”.

       
Tienes que dedicar tiempo a la oración, perseverar en la oración, recogerte y abandonarte en las manos de Dios.


Lectio Divino

Hay diferentes maneras de orar. Una de las formas de acercarse a la Sagrada Escritura a la que el Papa Benedicto XVI hizo referencia en varias ocasiones es la Lectio Divina. La Lectio Divina es la lectura de la Biblia acompañada de la oración; es un encuentro personal con Dios en la Sagrada Escritura. Se puede explicar en 5 pasos.

"Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo".
- San Jerónimo, 340-420 d.C.

5 Pasos

Paso 1 Lectio (Lectura)
¿Qué cuenta el pasaje?
Léelo con un verdadero deseo de comprender el contenido.
No lo leas de pasada, aun cuando se
trate de un pasaje que has leído o
escuchado cientos de veces
anteriormente.

Paso 2 Meditatio (Meditación)
¿Qué me dice el pasaje a mí?
La Escritura nos debe mover
e impulsar a la santidad.

Paso 3 Oratio (Oración)
¿Qué puedes decir a Dios sobre
este pasaje? Deja que tu corazón
hable a Dios; habla con Él sobre lo que has leído.


Paso 4 Contemplatio (Contemplación)
Lee el pasaje de la Escritura por última vez. Siéntate en silencio y deja que el Espíritu Santo hable a tu corazón. A veces, en lugar de decir a Dios: "Habla, Señor, que tu siervo escucha", decimos: Escucha, Señor, que tu siervo está hablando. Estar en silencio nos ayuda a escuchar mejor a Dios.

Paso 5 Actio (Acción)
¿Qué cambio debe suponer este texto en mi vida? Siempre debemos salir de la oración con algún propósito.