El amor en las películas: ¿vivieron felices para siempre?

Ir al cine no es malo en sí. Es una forma de entretenimiento y muchos consideran que el cine es un arte. Usado correctamente puede servir para dar gloria a Dios. Pero no olvidemos que también es una manera de enviar mensajes y trasmitir ideas. Desafortunadamente, hasta el día de hoy, se ha empleado para fines malos que buenos. Así que, aunque te encante ir al cine, no es una buena idea apegarse a esta forma de entretenimiento.

Las películas tienen una influencia persuasiva enorme en nosotros. Nos gusta identificarnos con el personaje principal y esto afecta nuestra manera de pensar, nuestras ideas y acciones. Las películas tienen muchos peligros serios. Uno de los mayores peligros es el modo en que las películas abordan  el tema de la sexualidad. Y no te creas que el único peligro se da durante la visión de la película. Lo que vemos se queda impreso en nuestra imaginación y luego puede convertirse en fuente de grandes tentaciones.

Es más, peor que eso, así es como las películas trasmiten ideas. Tienen una gran influencia en nuestras emociones y, en cierta manera, nos conquistan, aceptando que los mensajes y las ideas se cuelen en nuestro interior sin darnos cuenta. Puedes pensar que tienes claro que el adulterio está mal, pero luego puedes pensar que en ciertos casos podría ser aceptable. Y lo mismo con las relaciones prematrimoniales y algunas escenas de las películas que podrían considerarse pornográficas. Cuanto más nos acostumbramos a ello, menos nos escandalizamos, y lo más probable es que acabemos diciendo: “bueno, todo el mundo lo ve o lo hace, así que puede estar bien”… O, al menos: “bueno, yo nunca haría eso” y el hecho de que nosotros “nunca hagamos eso”, nos justifica de alguna manera para verlo.

Si somos católicos, incluso llegaremos a pensar: "¿Por qué la Iglesia no permite el divorcio y que se vuelvan a casar las parejas que no están felices en sus matrimonios actuales?". "Y si dos jóvenes se aman, ¿qué hay de malo con las relaciones prematrimoniales?". No pensamos más allá, lo que pasaría con las familias y, en particular, con los hijos de los matrimonios que quieren separarse si eso estuviese permitido. Aprobamos las relaciones prematrimoniales de esa pareja que nos ha conquistado poquito a poco… Nuestra mentalidad cambia sin que nos demos cuenta.

El amor que aparece en las películas muchas veces no es amor verdadero. Y si es un amor “prematrimonial” o “extramatrimonial” el que aparece en nuestras pantallas, en la vida real no da la felicidad que parece dar cuando lo vemos en las películas. En las películas, el final siempre parece ser un final feliz, pero en la vida real, ¿cuántos matrimonios han fallado precisamente por basarse simplemente en la atracción corporal sin dar importancia a valores más altos?

¿Y cómo no mencionar el daño hecho a la mujer y la imagen de la mujer en las películas? No puedo siquiera expresarlo correctamente. ¿Cuántas jóvenes hoy en día piensan que si no visten y actúan como ven en las películas, ningún chico se enamorará de ellas? La chica imita lo que ve, sin pensar en las consecuencias, porque en las películas nunca sucede nada malo. Pero en la vida real esto no es así. ¿Cuántas chicas luego lloran por los errores cometidos? Pero ya es muy tarde…

Si pudiésemos definir el amor según cómo sale en las películas ¿Cómo lo definiríamos? "El amor está basado en la atracción física. El amor se cuida por sí solo. El amor busca su propio interés. El amor es placer. El amor es compatible con el adulterio. El amor puede ser fornicación. El amor no necesita del compromiso. El amor acepta errores y puede fallar”. ¿Es esta la idea que queremos tener del amor? Ninguna persona en su sano juicio definiría el amor así. Entonces, ¿qué es el amor? La Escritura nos dice: "El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso, ni jactancioso, ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca falla” (1 Cor. 13, 4-7). "Dios es amor" (1 Jn. 4, 8).

Entonces, ¿es el amor lo que vemos en las películas?  No nos engañemos, más bien estemos vigilantes. Si no tenemos cuidado, tal vez nuestra idea de amor verdadero ha sido, es o podría ser manipulada por lo que vemos en las películas.