Modestia y pudor

Dos aspectos de la castidad son la modestia y el pudor. Mientras la castidad nos ayuda a moderar nuestros impulsos sexuales, la modestia y el pudor nos ayudan a dirigir correctamente nuestras miradas, posturas, formas de vestir, conversaciones…

Todos necesitamos aprender el difícil arte de entrenarnos para ver al otro de la manera correcta. ¿Por qué? Porque es la clave para llevar una vida de castidad. Debo asegurarme de que mi forma de vestir es apropiada, pero también necesito cuidar el modo de hablar, la música que escucho, las películas que veo..., asegurándome de que esas cosas no distorsionen el verdadero significado de la sexualidad y de la dignidad de cada persona.

Debido a la influencia que el mundo ejerce, podemos encontrar que es realmente muy difícil poner esto en práctica. Vivir en castidad requiere esfuerzo, pero no debemos desanimarnos nunca. No estamos solos en nuestras luchas, y Dios, que es bueno, quiere que nos volvamos a Él para pedirle ayuda. “¡Señor, hazme casto! ¡AHORA!”.