"Haced lo que Él os diga"

Vosotros todos, estoy seguro, queréis establecer vuestra vida sobre fundamentos sólidos, capaces de resistir las adversidades, que no pueden faltar: queréis fundarla sobre la roca. Entonces, frente a vosotros, esta María, la Virgen de Nazaret, la humilde sierva del Señor, que os muestra a su Hijo diciendo: «Haced lo que Él os diga»; es decir, escuchad a Jesús, obedeced a Jesús, cumplid sus mandamientos, confiad en Él. Este es el único programa de vida digno de realizarse auténticamente para ser feliz. Esta es la única fuente que da un sentido profundo a nuestra vida. Juan Pablo II, 1988

Constantemente buscamos ser felices y, la mayoría de las veces, en los lugares equivocados. Sabemos que las drogas, la tecnología y el erotismo nos llevarán a sentirnos más vacíos que antes. Uno puede llegar a un punto donde parece que ha buscado en todas partes y todavía no ha encontrado nada. Y es verdad que todas esas cosas no son nada. Debemos buscar de tal manera que encontremos la verdad.

Y aquí está la respuesta que nos da Nuestra Madre: “Haced lo que Él os diga”. Esta es la última de las pocas frases pronunciadas por María que podemos encontrar en la Biblia. Contiene todo en sí. Contiene la raíz más profunda de la felicidad: seguir a Cristo, confiar en Él y en el camino que Él ha señalado para nosotros.

Es fácil creer que los mandamientos y la imitación de Cristo nos obligan y nos atan de tal manera que no nos permiten ser libres. ¡Qué contradicción! Él ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia. Cuando le seguimos, no sólo logramos conocerlo mejor, sino que nos conocemos mejor a nosotros mismos y la finalidad y sentido de nuestras vidas. No tenemos ya que buscar más; todo lo que tenemos que hacer es comenzar a seguirle.