fuerza

  • Fortaleza: ¡Señor, dame fuerzas!

    Es posible que hayas decidido guardar la pureza en tus pensamientos, en tu cuerpo y en tu alma. Ya estás cansado de lo que has visto en las relaciones de otros -si es que se pueden llamar así, pues más bien son personas que se usan unas a otras para conseguir placer-. Tú quieres vivir de manera diferente, quieres esperar a encontrar a la persona adecuada para casarte... Pero, ¿cómo mantenerte puro y ser fiel a tus propósitos con todo lo que hay en la televisión, en las revistas, en la música, en la radio, en la manera de vestir de los que te rodean..., cosas que atentan contra tu pureza?

    Tienes que pedir al Señor fuerzas, necesitas la virtud de la fortaleza. La fortaleza es la virtud que nos ayuda a caminar por el sendero que lleva al bien y a superar los obstáculos que encontramos en este camino. ¡Señor, dame fuerzas! ¡Dame la fortaleza para vivir en castidad!

    Pero, obviamente, necesitas la fortaleza para cualquier buen propósito que hayas hecho, no solamente para la castidad. Quizás hayas decidido ser siempre amable con los demás. ¡Señor, dame fuerzas para tratar a todos con amor! Y empiezas tu camino sonriendo a todos, diciendo siempre una palabra amable, sin murmurar. Hasta que llega un día en el que no has podido dormir bien y te has levantado con el pie izquierdo. Entonces, tu paciencia es muy poca. Si tu compañera de habitación te saluda por la mañana y te pide que no olvides tirar la basura cuando salgas... ¡Señor, dame fuerzas para seguir siendo amable! ¡Señor, dame fuerzas para superar los obstáculos por los que estoy pasando ahora (un dolor de cabeza, el cansancio, la impaciencia...)! ¡Te he hecho una promesa, ayúdame a vivirla!

    Para vivir una vida de virtud y santidad, necesitamos pedir a Dios la fortaleza. Y con más razón ahora, cuando parece casi heroico el vivir algunas virtudes como la pureza, la modestia, la honestidad, la fidelidad..., porque el resto de la sociedad las desprecia. 

    ¡Señor, dame fuerzas! ¡Dame la fortaleza para ser santo!