fortaleza

  • Crecimiento en las virtudes: fortaleza

    El simple hecho de llevar una vida cristiana normal, en estos días, puede suponer un esfuerzo heroico y mucha fortaleza. Muchas veces no puedes ni siquiera ir al supermercado a comprar sin ser atacado por la impureza: puede ser la música que está sonando, que tiene connotaciones sexuales; o las revistas que están en el mostrador; o la ropa que alguien está vistiendo (o que no está vistiendo). Y este es solo un ejemplo, se te pueden ocurrir muchos más. Si queremos llegar a la santidad que Dios nos tiene reservada, es muy importante para nosotros crecer en fortaleza.

    La primera forma de crecer en cualquier virtud es pedir al Señor que nos conceda tal virtud. ¡Señor, dame la fuerza! ¡Por favor, dame fortaleza! Recuerda que al que pide se le dará. El Señor nos da las gracias que necesitamos, pero debemos hacer un esfuerzo. Después de pedir al Señor su ayuda, tienes que ponerte a trabajar. Aquí te damos algunos pasos a seguir para crecer en la fortaleza, unos sencillos y otros más difíciles:

    Pasos sencillos

    1.    No quejarte de los sufrimientos e inconvenientes que te sucedan durante el día. Si quieres ser aún más fuerte, ofrécelos con una sonrisa. Parece muy fácil, pero puede resultar más difícil de lo que piensas. Ofrece el calor, el frío, algo molesto que está haciendo quien está a tu lado, el ruido que hacen los obreros en la calle, etc. Si tienes tiempo para pensar, quizá se te ocurran más cosas que durante el día pueden ser una razón para quejarte.

    2.    Cuando tengas la oportunidad de elegir lo que vas a comer, toma lo que sea menos apetitoso para ti. Si no eres alérgica a ello, no te matará, y te hará tener una voluntad más fuerte. Esta es una manera de fortalecerte y de superar tus deseos de buscar lo más agradable.

    3.    No elijas siempre la silla más cómoda. Haz un sacrificio; sé más fuerte que tus deseos de comodidad.

    4.    No seas impulsiva en tus reacciones o respuestas a las opiniones de otros. No quieras tener siempre la última palabra, así crecerás en paciencia.

    Pasos difíciles

    1.    Sé discreta con la información que comparten contigo. Muchas veces, nos dejamos llevar por el deseo de contar a todo el mundo lo que nos han dicho en confidencia. También puede suceder lo opuesto, que queramos saber todo sobre la vida de otra persona. Si consigues vencer estas dos tentaciones, ganarás la batalla a la curiosidad y a la indiscreción, creciendo así en templanza.

    2.    Escapa de cualquier relación dañina que te esté alejando del Señor, sea un amigo, o tu novio, o tu novia... Tendemos a seguir con ciertas amistades o relaciones, aunque sepamos que no son buenas, porque nos falta la fuerza de decirle a la otra persona: “No, se acabó”.   Debes superar el deseo de ser estimado por los demás. Deja ya las malas amistades y crece en fortaleza.

    3.    Conserva y defiende tu virginidad. Parece que, hoy en día, la gente se ríe de la castidad, si es que alguna vez se habla de ello. Pero, en realidad, el hecho de que te tomes en serio la castidad demuestra que tienes un gran respeto por tu dignidad y por la de los demás. También pone de manifiesto que no dejas que tus pasiones te controlen, y que tu dignidad y tus principios son los que marcan tu manera de actuar.

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  • Fortaleza: ¡Señor, dame fuerzas!

    Es posible que hayas decidido guardar la pureza en tus pensamientos, en tu cuerpo y en tu alma. Ya estás cansado de lo que has visto en las relaciones de otros -si es que se pueden llamar así, pues más bien son personas que se usan unas a otras para conseguir placer-. Tú quieres vivir de manera diferente, quieres esperar a encontrar a la persona adecuada para casarte... Pero, ¿cómo mantenerte puro y ser fiel a tus propósitos con todo lo que hay en la televisión, en las revistas, en la música, en la radio, en la manera de vestir de los que te rodean..., cosas que atentan contra tu pureza?

    Tienes que pedir al Señor fuerzas, necesitas la virtud de la fortaleza. La fortaleza es la virtud que nos ayuda a caminar por el sendero que lleva al bien y a superar los obstáculos que encontramos en este camino. ¡Señor, dame fuerzas! ¡Dame la fortaleza para vivir en castidad!

    Pero, obviamente, necesitas la fortaleza para cualquier buen propósito que hayas hecho, no solamente para la castidad. Quizás hayas decidido ser siempre amable con los demás. ¡Señor, dame fuerzas para tratar a todos con amor! Y empiezas tu camino sonriendo a todos, diciendo siempre una palabra amable, sin murmurar. Hasta que llega un día en el que no has podido dormir bien y te has levantado con el pie izquierdo. Entonces, tu paciencia es muy poca. Si tu compañera de habitación te saluda por la mañana y te pide que no olvides tirar la basura cuando salgas... ¡Señor, dame fuerzas para seguir siendo amable! ¡Señor, dame fuerzas para superar los obstáculos por los que estoy pasando ahora (un dolor de cabeza, el cansancio, la impaciencia...)! ¡Te he hecho una promesa, ayúdame a vivirla!

    Para vivir una vida de virtud y santidad, necesitamos pedir a Dios la fortaleza. Y con más razón ahora, cuando parece casi heroico el vivir algunas virtudes como la pureza, la modestia, la honestidad, la fidelidad..., porque el resto de la sociedad las desprecia. 

    ¡Señor, dame fuerzas! ¡Dame la fortaleza para ser santo!