14ª regla de discernimiento

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Querido principiante:

Hay dos conjuntos de reglas en el discernimiento de espíritus. El primer conjunto lo forman 14 reglas para principiantes en la vida espiritual. El segundo abarca 8 reglas más para profundizar en la vida espiritual. Puesto que estas cartas se llaman «cartas a un principiante» creo que esta será la última regla de la que hablaremos.

La 14ª regla de discernimiento de espíritus compara al diablo con el comandante de un ejército, con un caudillo. Sitúate en la época de San Ignacio, alrededor del siglo XVI, cuando las ciudades aún estaban amuralladas y tenían fortalezas en su interior. El enemigo acampaba alrededor de la ciudad y enviaba a hombres a escudriñar cada centímetro de la muralla en busca de alguna debilidad en su estructura: un sector no vigilado o menos fortificado, una puerta oculta, etc. Y, una vez encontrado el punto débil, el comandante dirigía al ejército entero allií para entrar en la ciudad y conquistarla.

Volvamos a nuestro enemigo… Está observándote constantemente, siguiendo cada uno de tus movimientos, escuchando todo lo que dices —aunque, eso sí, no puede leer tus pensamientos—. Vigila tus reacciones, comentarios, cómo empleas el tiempo libre, tus vicios, las cosas que te gusta hacer, pero no te convienen… Y te ataca por ahí. Si nunca has robado nada, es poco probable que te tiente a robar algo la próxima vez que pises una tienda. Si eres una persona impaciente, es muy probable que te encuentres con situaciones que pongan a prueba tu paciencia. El enemigo encuentra el punto débil de tu muralla y entra a través de él. Y, cuando entra, lo hace con la intención de traer con él todos los vicios y malicias posibles. Así que, cuando caigas, reacciona con prontitud: pide perdón, ve a confesarte, habla con tu director espiritual, haz lo que sea necesario… ¡Pero nunca pierdas la esperanza! Al contrario, utiliza tu momento de flaqueza a modo de trampolín y dile a Dios: «Señor, perdóname. Gracias por enseñarme lo poco que soy. Por favor, ayúdame». Una vez hecho todo esto, pasa página y no le des más vueltas.

San Pedro dice en su primera carta: «Sed sobrios y vigilad, que vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda rondando y busca a quien devorar» (1 Pe. 5, 8). En el versículo siguiente da ánimos a quienes sienten que son los únicos que atraviesan por esas dificultades, diciendo: «Resistidle firmes en la fe, considerando que los mismos padecimientos soportan vuestros hermanos dispersos por el mundo». Que no te sorprenda la manera de actuar que tiene el diablo. Prepárate, mantente en guardia y reza por tus hermanos y hermanas en la fe.

En la Eucaristía,

otro principiante, pero con muy buenos maestros.

Modificado por última vez elSábado, 18 Noviembre 2017 08:32
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