Ser sabio

Un día iba al lado de un hombre en el avión que me contó que a los 20 años tenía una empresa, mucho dinero y viajaba mucho. Pero a los 24 la empresa fue a la bancarrota. Ahora está casado, tiene tres hijos y trabaja en otra compañía.
Y yo le pregunté: ¿Estás mejor ahora?
Y me dijo: Sí. Soy feliz.

La sabiduría es la ciencia de la vida, del saber vivir, es conocer a Dios. Pero solo con estas palabra ya surge el gran problema, porque lo que nosotros intentamos en nuestras vidas es comprender los planes de Dios con nuestra pobre cabeza y no nos damos cuenta de que es comparable a intentar meter un rascacielos (Dios) en un garbanzo (nuestro entendimiento).

Y tú me dirás: ¿No acabas de decir que la sabiduría es conocer a Dios?
Y te respondo: Eso mismo he dicho.
Pero la sabiduría de la que hablo alberga un gran secreto: La sabiduría de Dios no cabe en tu cabeza, pero sí en tu corazón.

Sabiduría es saber que Dios guía nuestros pasos, que sus planes son altos como el cielo, que es un Padre amoroso, que lo puede todo. Y es vivir con el corazón puesto en esas verdades.
El necio intenta dirigir una montaña rusa en plena marcha y se angustia porque no puede. El sabio sabe dejarse en las manos de Dios y disfrutar del viaje. No solo es saber todas estas cosas, sino poner en ellas el corazón. Es sabio quien sabe acoger el misterio de Dios en el corazón y vivirlo sin preocupaciones.

Con vivir un poco ya lo experimentamos: lo que nos proponemos nunca sale como esperamos. Y eso no es malo, porque siempre, siempre, siempre salen mejor. A veces hay que esperar algún tiempo para verlo, pero así es. (Siempre que seamos fieles a lo que Dios nos quiere dar).

La vida es esa montaña rusa, en la que nuestro papel es el de conformar nuestra voluntad, nuestra libertad a la voluntad de Dios, que nos ama hasta morir por nosotros. A veces la vida toma giros inesperados que pueden parecer desgraciados a primera vista, pero es ahí donde se nos pide confianza, sabiduría. Debemos saber que Dios es un Padre amoroso y vivirlo. No solo hay que resignarse cuando las cosas no van como nosotros queremos, sino que debemos agradecerlo de todo corazón. Si nuestra empresa va a la bancarrota, bendito sea Dios, que así lo ha querido.  ¿Qué niño se angustia al entrar en el bosque si va de la mano de su Padre? Dios te ama mucho más de lo que jamás podrás amarlo tú. Si le dejas, te va llevar por caminos magníficos, llegarás a cimas altísimas. Si siguieras tus propios caminos, alcanzarías bien poco, pero con Dios ¿a qué no llegarás?

Cuando hacemos la voluntad de Dios, estamos conociendo a Dios, acogiéndolo en nuestro ser. Dios, que no cabe en el cielo entra así en nosotros. Con Él, viviendo en ti, siempre podrás responder: Sí, soy feliz.

Mira a María, la mujer verdaderamente sabia que supo decir su Sí. Jesucristo es la Sabiduría de Dios, pero lo mismo se puede decir de María, porque unió su voluntad a Aquel que es la Sabiduría.

Dios nos ha dado a María para que nosotros también nos unamos a Ella, para que Dios pueda hacer su voluntad en nosotros tan perfectamente como lo hizo en Ella y por eso nos la ha dado como Madre, Modelo y Maestra.

Si quieres ser sabio, pídele que viva en tí. No existe más sabiduría que amar a Dios de todo corazón, como lo hizo Ella.


Hno.Joaquin Hijo Prodigo

Me llamo Hno. Joaquín María de la Cruz y soy Siervo del Hogar de la Madre. La verdad es que me gusta usar mi nombre religioso, porque ahora soy verdaderamente un hombre nuevo.
Nunca he tenido problemas de ningún tipo, pero aun así el corazón puede estar muy lejos de Dios. Me atraían cosas que en sí no son malas: el triunfar en el mundo, hacer grandes cosas, tener una familia, mujer, hijos...
Ya digo, nada malo. Pero cuando Dios me mostró lo pobre que eran mis planes y el Cielo que tiene preparado para mí, dejé mi camilla y corrí tras él.
Quizá el blog se podría llamar así: "Del paralítico". Porque sí, yo era un paralítico, un hijo pródigo. En el mundo quizá tenía futuro... pero prefiero el paraíso. Por la misericordia de Dios ahora soy libre y le sigo de todo corazón. 
Desde que empecé a seguir la voz de María, cada día es mejor que el anterior y si esto sigue así, me va a dar vértigo. Y sobre eso quiero escribir.