Verano... ¿Cómo vas a aprovechar este tiempo?

Verano… ¡pavor en torno! ¡Ya estamos en verano! Otro año más y esta vez eres más consciente de los peligros que esto supone si no estás alerta. Te quejas de que durante el curso hay que estudiar, trabajar, no tienes tiempo para nada. Sin embargo, a poco que te paras a pensar, reconoces que te ayuda tener cierta rutina, tener un horario, tener cosas que hacer y no tener tanto tiempo libre que ya no sabes ni en qué emplear. Es más, hay un dicho por ahí que afirma que «el tiempo ocioso es el despacho del diablo», es decir, donde él trabaja, dónde puede ejercer su poder con tranquilidad, donde puede someterte casi sin que te des cuenta.

Por otro lado, muchas veces pasar tanto tiempo en casa fomenta la pereza, madre de muchos pecados. De repente, solo tienes ganas de estar tirado en el sofá, solo buscas tu comodidad: no pasar calor, no cansarte, incluso te levantas tan tarde que por la noche no tienes ni sueño para dormir por lo que terminas hasta altas horas de la noche enganchado al móvil, en las redes sociales, viendo video tras video de YouTube, cotilleando en Instagram, perdido en TikTok, y así, vas llenando tu alma de un vacío que se va pegando a ella como el chapapote y termina llevándote muchas veces al pecado, por ejemplo, de impureza. Y es que si el cuerpo se relaja, como somos cuerpo y alma, el alma también flojea y se puede echar a perder... ¡y está en juego la vida de la gracia! No es una broma...

La vida es combate siempre, en vacaciones también. Uno no puede dejar de luchar nunca, pero si me apuras, menos en vacaciones donde "el mundo" tienta con más fuerza, tus amigos salen de fiesta o están todo el día juntos y sus conversaciones son bajas, superficiales, criticonas o sucias, terminan bebiendo... y si eliges quedarte en casa, las redes sociales, las series, la televisión, el ordenador, el móvil, te llaman, ¡¡te gritan!! Y lo que te presentan muchas veces está cargado de pensamiento anticristiano, fomentando la superficialidad, la vanidad, la envidia, la murmuración, la impureza... poniéndote a ti en ocasión de pecado. Todo esto unido a que el sofá de tu casa suele estar libre... puede ser causa de tu perdición.

Tú, que has conocido otra forma de vivir, o al menos deseas conocerla, que has ido de campamento, has hecho el Camino de Santiago, te has ido de peregrinación y has recibido mucho, has hecho buenos propósitos... que se pueden echar a perder en un solo instante si no estás alerta ante todos estos peligros. No te dejes vencer, ¡NO TE RINDAS! ¡SIGUE LUCHANDO!

Si acabas de darte cuenta de que estabas cayendo en esto, ¡levántate y empieza de nuevo! Ve a hacer una buena confesión, haz un buen examen de conciencia, di todo en lo que estabas empezando a caer, pide verdadero perdón al Señor y Él te perdonará y te dará su Gracia renovando así tus fuerzas para lanzarte de nuevo al combate, pero con Él.

¿Qué remedio puede haber? Una buena opción es un plan de vida, un horario, que debes consultar con alguien como tu guía espiritual, para que desde fuera y con la formación que tiene, te pueda ayudar a ponderar lo que has programado para ese "nuevo" y fantástico verano que quieres empezar a vivir. Pero sé exigente contigo mismo, durante el curso no lo haces porque no tienes tiempo, ¿y ahora? ¡No tienes excusa! Santifica tu tiempo, haz cosas que te ayuden a conquistar la Meta que deseas alcanzar. Por supuesto debes incluir: oración, Misa, lectura espiritual, rezar el Rosario... Pero también puedes aprovechar para formarte, aprender a tocar algún instrumento, o si ya lo tocas aprender nuevas canciones, aprender idiomas, ayudar más en casa, hacer algún voluntariado, hacer deporte, cultivar buenas amistades, etc. Y cuidar mucho la hora de levantarse, para empezar con esa primera victoria frente el Enemigo, lo que San José María Escrivá llamaba el minuto heroico. Levantarte temprano ayuda a vencer la pereza, a tener más sueño a una hora prudente y si encima te levantas según suena el despertador, estás comenzando con una gran victoria.

¡Siempre es hora de recomenzar! ¡Ahora es tu momento! Y, ¿qué pasa si vuelvo a caer? -te preguntarás- Pues te vuelves a levantar. Dios nos quiere en lucha, sabe la nada que somos y que nada podemos sin Él, conoce nuestra debilidad que mira con Misericordia porque nos ama por encima de nuestras miserias. Él no espera vernos perfectos sino luchando, con fuerza para levantarnos cada vez, con los brazos en alto.

 


Beatriz y hna. María Fra

Soy la Hna. María Fra y, por gracia de Dios, Sierva del Hogar de la Madre desde el años 2016. Me esfuerzo además por ser «misionera de la Verdad». Soy la mayor de 4 estupendos hermanos, entre ellos, el que me sigue, ¡sacerdote! He crecido en una familia católica de las que van a misa los domingos y bendicen la mesa todos los días pero… un poco acomodada en el «buenismo», intentando a veces compaginar caminos opuestos y, sobre todo, sin luchar verdaderamente por la santidad. Ya sabes, sin descanso, dejándose uno la piel. Un buen día me encontré con la Verdad, ¡que tiene un nombre, es una persona: Cristo!, y la vida de la gracia. Un modo distinto de vivir y ver las cosas que dio un giro completo a mi realidad. Desde entonces soy feliz y eso es lo que quiero compartir contigo si estás dispuesto al reto. La felicidad tiene un precio: la lucha por mantenerse en la Verdad.