Una palabra sobre los chistes verdes

Querido principiante:

Si ya has pasado los 12 años y no has estado toda tu vida en una isla desierta, puedo decir casi con total seguridad que has estado expuesto a chistes o comentarios inapropiados. Y no me sorprendería si incluso tú mismo los has hecho.

Casi independientemente del entorno en el que te encuentres,las bromas de doble sentido y los comentarios fuera de tono seguro que salen a relucir. Recuerdo que cuando tenía 20 años, trabajando en una oficina con hombres católicos casados, hicieron bromas incluso sobre el hecho de que alguien se había quejado de sus chistes. Hay un nombre legal para esto: acoso sexual. Aparte de estar incómoda en su presencia, estaba sorprendida -y seguramente todo el mundo lo está- por su nivel de inmadurez. Uno pensaría que al casarse habrían madurado, ¿no? Pero si uno no hace nunca el esfuerzo de cambiar, ¿por qué iba a cambiar con el matrimonio?

Habrá otros que piensen que todo es mucho más divertido cuando hay un toque subido de tono, que la inocencia es aburrida y que la gente que no hace ese tipo de chistes no sabe lo que es pasar un buen rato. ¿Podría incluso sugerir que piensan que es imposible hacer una broma o reírse de algo que no esté manchado de impureza, que la gente que no se divierte de esa manera es infantil y mojigata?

Bueno, pues adivina qué… ¡ES POSIBLE! De hecho, ¡serás mucho más feliz cuando saques tu mente de la alcantarilla! ¡Encontrarás la vida más ligera! La gente se sentirá cómoda en tu presencia, sabiendo que no harás comentarios frente a ellos, ¡o sobre ellos! ¡El diablo tendrá menos control sobre ti! ¡Erradicando este vicio podrás disfrutar de un mayor dominio de ti mismo! ¡No te cuestionarás cada comentario que oigas! ¡Empezarás a ver que hay más cosas en la vida! ¡Tu mente olerá más a aire de montaña que a baño público! Vale, puede que esto último sea un poco exagerado, pero creo que se entiende la idea.

Si caes en la idea de pensar que nunca serás verdaderamente feliz si no utilizas un humor inapropiado, has de saber que es una mentira del demonio y probablemente estés apegado a la idea y al hábito. Entonces, ¿qué hacer? Confesar el pecado y rendir cuentas. Pídele a María Inmaculada que guíe tus pensamientos y tus palabras, para que puedas ser pura como Ella. A Ella le encanta sacar los corazones de las garras del diablo y sabe que ningún alma es causa perdida. No olvides que Dios tiene más interés que tú en tu santificación. Así que, manos a la obra.

Sin embargo, si caes en la categoría de sentirte incómodo rodeado de personas que siempre están tergiversando todo lo que oyen o dicen, tienes que saber que no estás solo y que ¡NO ERES DE ESTE MUNDO! ¿Qué hacer? Reza sobre lo que debes hacer y cómo, y ten en cuenta este pasaje bíblico: «Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos» (Mt. 18, 15-16). Piensa en otras personas que están alrededor de esa persona, les estás haciendo un favor a ellos, a la persona y a Dios.

Otro principiante, con muy buenos maestros.

P.D. ¿Has entendido la foto? Es un jeroglífico sobre el título del artículo.