12 pasos para lavarse las manos… ¿Cuántos para lavar el alma?

Querido principiante: 

¿Has visto esos carteles en servicios públicos donde te enseñan cómo lavarte las manos? Recientemente he visto uno con DOCE pasos para desinfectar tus manos y con explicaciones muy detalladas. ¿Quién iba a pensar que era tan complicado lavárselas?

Ahora, debo decir que hay otras cosas, me atrevo a sugerir, más importantes que mover tu mano derecha por encima de la izquierda con los dedos entrelazados (y viceversa), ¡y en menos pasos! Como ya sabemos cómo luchar contra bacterias y virus, voy a poner aquí un proceso simple de CINCO pasos para deshacerse de cualquier bacteria que tengas en el alma.  

Así como puedes ensuciarte las manos con manchas visibles o invisibles, puedes mancharte el alma con pecados obvios, o no tan obvios. 

¿Ya lo has adivinado? ¡Cinco pasos para una buena confesión! Seguir estos cinco pasos puede ser la diferencia entre la vida eterna o la condenación eterna. ¡Allá vamos!

1. Examina tu conciencia. Haz un repaso de todos tus pecados desde la última confesión. Uno puede pecar a través de pensamientos, palabras o acciones… o la falta de estas, lo que se denomina omisión. Uno de los Siervos dice que el pecado menos confesado es el de omisión, el no hacer algo que sabes que deberías haber hecho. 

Hay muchos exámenes de conciencia en internet, así que encuentra uno bueno que se aplique a tu estado de vida. Normalmente están basados en los diez mandamientos, ayudándote a ver cómo se aplican directamente a ti. Si vas a confesarte frecuentemente, piensa en los propósitos desde la última vez que fuiste. Para ayudarte pensar en tus pecados piensa en tentaciones que has tenido, y si has caído en alguna de ellas. Pídele al Señor que te ayude a recordarlos y a arrepentirte de haberle ofendido. 

2. Dolor de los pecados. Una cosa es “sentir la pérdida del cielo y las penas del infierno”, que es bueno. Pero todavía mejor, mejor contrición y dolor de los pecados de uno, es pensar que has herido a Alguien que te quiere mucho. Para un momento para pensar esto, para que el Señor y tú podáis reconciliaros a través del sacramento.

3. Haz la firme resolución de no volver a pecar. Si vas a confesarte de haberte emborrachado y todavía tienes planes de hacer lo mismo esta noche, tu confesión no es válida. Tienes que arrepentirte de verdad de haber pecado y hacer todo lo posible para no volver a pecar. Por nuestra debilidad humana, es muy probable que vuelvas a pecar, pero que no suceda porque ¡ups!, no hiciste ningún esfuerzo por cambiar. 

4.Di tus pecados al sacerdote. Si tienes pecados mortales dilos lo primero, así como las veces que los has cometido (si no te acuerdas, díselo al sacerdote). Después de decir los más gordos, dile el resto de tus pecados. El sacerdote no le va a decir a nadie tus pecados, puedes estar seguro de ello, y normalmente tienden a olvidar lo que han escuchado. En la confesión, el sacerdote te dará algunos consejos, dirás un acto de contrición y después, con la fuerza que da Cristo, te absolverá de tus pecados. Es así de fácil. 

5. Cumple la penitencia. Compara la eternidad en el infierno con el rezo de un Rosario. O 40 años en el purgatorio a un Ave María. Es ridículamente fácil hacer penitencia de tus pecados aquí en la tierra. Recuerda, por supuesto, que lo que el sacerdote te pone como penitencia tiene que ir combinado con nuestras oraciones y buenas obras en reparación de nuestros pecados.

¿Ves qué fácil? La próxima vez que te laves las manos, empieza a planear cuándo vas a lavar tu alma… ¡Cuanto antes, mejor!

¡Manténte limpio!

Otro principiante, pero con muy buenos maestros