"Nueva Normalidad" no es normal

Querido principiante:

¿Recuerdas cuando escuchaste por primera vez la frase «distancia social»? Al principio estabas confundido sobre lo que podía significar, y al día siguiente lo usabas naturalmente en la conversación. ¿Recuerdas cuando finalmente te atreviste a decir «Dios te bendiga» al irte de un sitio y ahora se ha convertido en un preocupado «cuídate»?

Estas nuevas expresiones se abren camino muy rápido en nuestro vocabulario y las precauciones diarias se convierten en hábitos públicos. No debemos ser tan rápidos en adaptarnos a los nuevos hábitos de ciertas parroquias. Claro que hay que mantener la distancia y desinfectar los bancos, pero no permitas que la Sagrada Liturgia se convierta en una víctima del Covid-19.

Entrar en una iglesia y confundirla con una zona de obras no es normal. Tener dispensadores de desinfectante en lugar de las pilas de agua bendita no es normal. Usar guantes para recibir la Eucaristía no es normal, sino más bien es como un insulto a Dios. ¿Distribuir el Cuerpo de Cristo con guantes de látex y pinzas? ¿Tratarías así a una persona? Esto no es normal.

Hoy, para recibir la comunión como normalmente lo hago (en la lengua), he tenido que esperar a que la Misa terminara y luego ir a la sacristía donde me dieron la Eucaristía… después de que todos salieran de la iglesia. Cuando empezó la pandemia, escribí sobre mi experiencia de recibir el Cuerpo del Señor en mis manos por primera vez en diez años; ahora (no me malinterpretes), aun haciendo todo lo posible para recibirlo en la lengua, yo prefiero recibirlo en la mano que no recibirlo. De todas formas, ahora que las cosas están más tranquilas, yo prefiero volver a recibir la comunión de rodillas y en la lengua. ¿Por qué? Sobre todo por reverencia y respeto hacia el Santo de los Santos. También por una «precaución de seguridad» (usando una de esas expresiones) para que Jesús, escondido en las pequeñas partículas, no se caiga y sea pisado por aquellos a los que ama.

Entonces, reconociendo que hay diferentes maneras de recibir al Médico Divino, prefiero hacerlo a la manera que la Iglesia lo ha practicado ininterrumpidamente durante 2000 años. Lo que pasó hoy no fue normal, y aunque hecho sin mala intención por ambas partes, no debe ser tampoco la «nueva normalidad».

No estés tan dispuesto a aceptar todo lo que escuchas, y cuando llegues a la Liturgia, investiga antes de tirar las ricas tradiciones que dan a Dios el culto que Él merece. Aquí tienes un documento increíblemente práctico y que abre los ojos: Redemptionis Sacramentum. Y ya puestos, ¿por qué no te consigues una pila de agua bendita para usar en casa?

Mantente fiel,
Otro principiante, pero con buenos maestros.