La Pasión

Querido principiante:

No sé si lo habrás descubierto ya, pero déjame decirte que una de las cosas en extremo beneficiosas para el alma es la meditación de la Pasión del Señor. Es una pena que la mayoría de los protestantes -¡y muchos católicos!- se salten la Pasión para pasar directamente a la Resurrección.  Imagínate que tuvieras que pasar por algo doloroso para que alguien a quien conoces recibiese un beneficio. ¿Te gustaría que esa persona se acordase sólo de lo que recibió o también de todo lo que tuviste que sufrir por su causa?

Si alguna vez has pasado tiempos difíciles, es posible que te acuerdes bien de las personas que estaban a tu lado para apoyarte. Puede que sea un tanto incómodo acompañar a alguien en el sufrimiento, pero a menudo crea un vínculo incomparable entre las personas. Cuando meditamos la Pasión es como si estuviéramos acompañando al Señor mientras Él la sufría.

Si lo acompañas para brindarle consuelo y crecer en unión con Él, jamás se dejará ganar en generosidad. ¡No te puedes imaginar lo beneficioso que es contemplar lo que el Señor sufrió por nosotros! Ayuda a poner las cosas en perspectiva, a verlas a través de sus ojos. Si estás sufriendo, puedes unir tus sufrimientos a los suyos. Asimismo, te permite entender mejor el sufrimiento de los demás y estarle agradecido por lo que ha hecho. Cuando meditas la Pasión, te empiezas a dar cuenta verdaderamente de cuánto sufrió Jesús por nosotros y de cuánto nos ama. Es extraño, pero meditar la Pasión también produce una extraña alegría que sólo se puede explicar de forma sobrenatural.

¿Cómo meditar la Pasión? Sigue las estaciones del viacrucis y rézalas con detenimiento, imaginándote la escena. Contempla y adora las cinco llagas de Cristo pidiéndole perdón, fortaleza y gracia. Recuerda la película "La Pasión" (de Mel Gibson) e imagina que eres uno de los personajes. Habla con Jesús, con María, con San Juan, con Simón de Cirene, con el buen ladrón y con los apóstoles que huyeron. Contempla las intenciones y actitudes de los judíos, de Pilatos, de Herodes, de los soldados romanos, de los apóstoles, de todos los que estaban allí presentes, y compárate a ellos. También hay muchos libros y meditaciones escritas que pueden guiarte a través de la Pasión de Nuestro Señor. No te precipites, deja que tu alma vaya a su ritmo. Voy a dejarte con algunos pensamientos y citas que los santos y místicos han dicho acerca de la meditación de la Pasión.
    •    San Pablo de la Cruz: «Es bueno y santo considerar la Pasión de Nuestro Señor y meditarla, porque a través de esta senda santa alcanzamos la unión con Dios».
    •    Josefa Menéndez, mística del siglo 20, le preguntó a nuestra Señora cómo podía hacer ella, siendo tan débil, para resistir a tentaciones fuertes. La contestación de la Virgen fue: «Medita la Pasión de Jesús».
    •    San Alfonso María de Ligorio recomienda meditar la Pasión como protección contra la mediocridad.
    •    Jesús le dijo a Santa Faustina: «Hay más mérito en una hora dedicada a la meditación de mi amarga Pasión que en un año de flagelaciones». «Cuando más me agradas es cuando meditas mi amarga Pasión».

¡A trabajar!

En Cristo,
Otro principiante, pero con muy buenos maestros.