Consejos para la cuaresma

Querido principiante,
Te dejo para el tiempo de cuaresma algo que te puede ayudar a vivir intensamente cada semana. Pequeñas lecturas para cada uno de los tres pilares: oración, ayuno y limosna. ¡Ejemplos de santos para alentar a nuevos santos!

ORACIÓN

El evangelio del primer domingo de cuaresma es corto, pero con muy profundo. Búscalo en Marcos 1, 12-25. Y después, en tu tiempo de oración, toma un momento para ver cómo Jesús, impulsado por el Espíritu Santo, dedicó un tiempo a orar y ayunar antes de empezar su ministerio. Él, siendo Dios, conocía el valor de la oración, de ese tiempo sagrado para estar a solas con Dios Padre. Durante su ministerio, en muchas ocasiones, se levantaba pronto o se quedaba hasta bien entrada la noche en oración. La oración es un arma muy fuerte para luchar contra el demonio. Nosotros, siendo pecadores, necesitamos la oración para luchar contra las tentaciones que vienen, no solo de Satanás, sino también del mundo y de nosotros mismos. Pide al Espíritu Santo que te enseñe a orar y pide la fuerza para perseverar en la oración aun cuando no te apetezca.

Pídele al Señor fuerza para cuando llegue el momento de la prueba. A lo mejor no vas a estar entre bestias salvajes, pero piensa sobre lo que está en tu vida que actúa como una bestia. A lo mejor son cosas o personas a tu alrededor; pueden ser cosas que ves, tus propias pasiones, tu móvil, tu imaginación incontrolada, etc. Piensa qué cosas son las que no te ayudan a vivir bien y que tienes que quitar de raíz o pensar en cómo combatirlas. Invoca al Espíritu Santo para que te dé luz para saber cómo hacerlo.

Pídele al Señor que envíe a sus ángeles para que te protejan, de tal forma que puedas arrepentirte verdaderamente y vivir bien el Evangelio.

AYUNO

San Simeon Stylites nació en Siria alrededor del año 389, en el mismo periodo de tiempo en que vivieron San Patricio y San Agustín.

Era pastor, hasta que entró en la vida monástica a la edad de 16 años. Hacía mucha penitencia y empezó a ser conocido por su fama de santidad y por curar enfermos. Él quería una vida más solitaria, por lo que se fue a vivir a un refugio durante un año y medio y después a la cima de una montaña cercana. Aun así, mucha gente le buscaba para pedirle consejo y oración, por lo que Simeón buscó una nueva solución. Por problemas de cercanía, no tuvo la opción de irse al desierto, por lo que decidió vivir sobre un pilar. De esta forma consiguió estar suficientemente apartado de la gente para poder rezar, pero, aun así, allí para ellos… aunque de una forma limitada. La gente iba simplemente para verle rezar con los brazos en cruz o arrodillado con la cabeza en los pies como formas de oración penitencial.

El primer pilar sobre el que estuvo medía unos 3 metros, con una plataforma cuadrada en la parte superior rodeada por una barandilla. Allí dedicó el resto de su vida a la oración, al ayuno (durante la cuaresma no comía ni bebía nada), predicando y dando consejos a las multitudes que iban a verle. Los hombres podían subir a verle utilizando una escalera, en cambio, las mujeres lo tenían que hacer desde abajo.

Cuando los monjes del desierto oyeron hablar de este hombre sobre el pilar, no sabían si lo hacía por humildad o simplemente por afán de protagonismo, para atraer a la gente hacia sí. Por esta razón le ordenaron bajar. Simeón obedeció inmediatamente y de esta forma los monjes supieron que lo hacía por humildad y le mandaron volver a subir.

Estuvo los últimos 36 años de su vida sobre el pilar, cambiándolo de vez en cuando, de tal forma que el último sobre el que estuvo medía aproximadamente 15 metros. El 2 de septiembre del año 458 fue encontrado muerto encima del pilar.
¿Y tú? ¿Crees que es hora de subir a lo alto? No es necesario que busques la casa de árbol más cercana para subirte en ella, simplemente sigue el ejemplo de San Simeón en el sentido de buscar tiempo para separarte de la sociedad para poder pasar tiempo con Dios. Asumiendo que ya dedicas un poco de tiempo a la oración, ¿por qué no dejas de escuchar música por un tiempo o el WhatsApp para poder hacer silencio en el corazón?

LIMOSNA

San Juan Bosco acogió a cientos de chicos y les enseñaba los valores humanos y cristianos. Un día llevó a un grupo de ellos al cementerio para rezar por los difuntos. Cuando volvieron les dijo que les daría castañas calientes para comer. Como su madre, Mamá Margarita, había comprado 3 bolsas, cogió el bote y empezó a darle un buen puñado a cada uno. Cuando uno de sus ayudantes lo vio, volvió a la cocina con Mamá Margarita que solo había cocido parte de una bolsa. El chico volvió a donde estaba Don Bosco y le dijo que no habría suficiente porque había cientos de chicos. Por un momento, Don Bosco no supo qué hacer, pero después de pensar dijo: “¡He prometido a los chicos castañas y tengo que mantener mi palabra!”.

Continuó pasando las castañas hasta que cada chico tuvo su parte. Mientras tanto, un grupo de chicos se dio cuenta de que seguía habiendo castañas en la cesta aunque había repartido más de las que había inicialmente. Cuando Don Bosco acabó de repartir a todos los chicos, todavía sobraba una porción para él. Un regalo de la Virgen.

Hay un obispo español, Don Juan Antonio Reig Pla, que dice: “El que lo tiene todo no mide lo que da”. ¿Tú tienes al Todo? Piensa en esta frase y trata de aplicarla a tu vida.

¡Ahora es tu turno!
Otro principiante, pero con muy buenos maestros