9ª regla de discernimiento

Querido principiante:

En la novena regla, San Ignacio nos da las tres principales causas de la desolación. Dado que las listas siempre son útiles, voy a seguir con ellas. Por favor, redoble de tambores…

Las tres principales razones por las que podemos encontramos en desolación son:   

1.   “Porque somos tibios, perezosos o negligentes en nuestros ejercicios espirituales; y así, debido a nuestras faltas, el consuelo espiritual se aleja de nosotros”.

Esto es para decirte: ¡No seas holgazán y haz algo! ¿Cómo esperas que alguien te preste atención cuando tú ni siquiera te paras a mirarle? Este es el momento de volver a centrarte y a luchar contra la pereza en la oración. Mira cómo San Ignacio usa la expresión “ejercicios espirituales”; es algo sobre lo que tienes que trabajar. Piensa en alguien que va al gimnasio para hacer ejercicio. Si deja de ir unos cuantos días, cuando vuelve a entrenar, se da cuenta de que ha perdido mucho de lo que había ganado en tanto tiempo de esfuerzo. Pues con la vida espiritual pasa lo mismo. Si esto que acabo de escribir se puede aplicar a ti, deja a un lado las quejas y muévete; si no, sigue leyendo.

2.    “Para probarnos y ver cuánto somos y en cuánto nos alargamos en su servicio y alabanza, sin tanto estipendio de consolaciones y crecidas gracias”.

Si todavía sigues haciendo las cosas buenas porque te hacen “sentir bien” o experimentar la alegría del Señor, entonces esta puede ser una oportunidad para darte cuenta de que deberías rectificar la intención. Piensa en Jesús, que pasó toda su vida haciendo la voluntad del Padre y que, por obediencia al Padre, murió en la cruz. Esto hace que me plantee: ¿Cuánto estoy yo dispuesto a sufrir por hacer la voluntad de Dios?

3.    “Para darnos verdadera noticia y conocimiento y para que internamente sintamos que no es de nosotros traer o tener devoción crecida, amor intenso, lágrimas, ni otra alguna consolación espiritual, mas que todo es don y gracia de Dios nuestro Señor; y para que en casa ajena no pongamos nido, alzando nuestro entendimiento en alguna soberbia o gloria vana, atribuyendo a nosotros la devoción o las otras partes de la espiritual consolación”.

Aquí lo tienes. Solo somos unos pobres siervos de Dios y es bueno que permanezcamos así. Piénsalo, aunque el Señor te dé mucho en esta vida -según dijo Jesús, el “ciento por uno”-, puede que haya cosas por las que no te sientas “pagado”, pero esto es solo porque el Señor te lo pagará en el cielo, que es mucho mejor y durará para siempre.

No dejes nunca de seguir adelante.

Otro principiante, pero con muy buenos maestros.